martes, 19 de diciembre de 2017

La guerra psicológica y el Instituto de Relaciones Humanas Tavistock (IV).

La Doctrina del Shoch.

Naomi Klein, señala en su libro, “La Doctrina del Shoch”, la meticulosa premeditación de las acciones militares, económicas, políticas y sociales para producir impactos sobre individuos y comunidades.[1] Impactos económicos (Krisis, pobreza), impactos medioambientales (Chernobil, Fukushima, Chenstrails). Impactos militares (I G M, II G M, 11-S, 11-M, 7-J, Primaveras Árabes...), Impactos sociales, emocionales y psicológicos (desempleo, precariedad, pobreza, incertidumbre, miedo; acoso escolar, laboral o social; miseria, guerras, atentados, inmigraciones masivas forzadas, bombardeos). Se trata de tener a los individuos confusos, asustados y dóciles. Se persigue romper al individuo. Se busca la dominación total física y mental. Naomi Kleim, detalla la estrategia y las tácticas empleadas en el golpe contra la democracia chilena del Presidente Allende: moral espartana, desprecio y odio a los individuos, a las masas, a los pobres; terror, encierro, tortura, desapariciones, violaciones, robo de niños, campos de concentración, exilios y asesinatos. “Cuando finalmente se produjo, el golpe de Chile presentó tres formas distintas de shock, una receta que se repetiría en países vecinos y que surgiría de nuevo, tres décadas más tarde, en Irak. El shock del propio golpe militar fue seguido inmediatamente por dos formas adicionales de choque. Una de ellas fue el «tratamiento de choque» capitalista marca de la casa Milton Friedman, una técnica que cientos de economistas latinoamericanos habían aprendido durante sus estancias en la Universidad de Chicago y a través de las diversas instituciones y franquicias del método. El otro fueron las técnicas de shock de Ewen Cameron, la privación sensorial y la aplicación de drogas y otras tácticas, recopiladas ya en el manual Kubark y diseminadas por toda la zona gracias a los amplios programas de entrenamiento de la CIA de los que se habían beneficiado la policía y los estamentos militares latinoamericanos.

Las tres formas de shock convergieron en los cuerpos de los ciudadanos latinoamericanos y en el cuerpo político de la zona, desatando un huracán sin fin de destrucción y reconstrucción mutuamente reforzadas, eliminación y creación, en un ciclo monstruoso. El choque del golpemilitar preparó el terreno de la terapia de shock económica. El shock de las cámaras de tortura y el terror que causaban en el pueblo impedían cualquier oposición frente a la introducción de medidas económicas. De este laboratorio vivo emergió el primer Estado de la Escuela de Chicago, y la primera victoria de su contrarrevolución global.”[2]

La doctrina de Milton Fridman se impuso con el golpe de estado, los campos de concentración, la tortura, los desaparecidos o los niños robados. Sindicalistas, estudiantes, intelectuales, profesores o individuos desafectos al sistema o no fueron encarcelados, torturados, perseguidos o desaparecidos. En Chile, laboratorio de los “Chicago Boy's”, la doctrina del shock económico se instauró con la reducción de los aranceles y la privatización de todos los servicios estatales. Se minimizó el gasto público. Se incrementó la inflación anual en un 375 % y la pobreza alcanzó a la mayor parte de la población. En Argentina se aplicó la misma doctrina: golpe de estado, torturas, desapariciones, violaciones y robo de los hijos de las presas políticas y,finalmente, la imposición del modelo neoliberal de la Escuela de Chicago. En Argentina se pudo detener a Videla: fue juzgado y condenado a cadena perpetua como responsable de asesinatos, secuestros y torturas. En 1983, Margaret Tatcher (1925-2013), ganó las elecciones en el Reino Unido y puso en marcha la “doctrina del shock” de la Escuela de Chicago. Cerró las minas, desmanteló el movimiento sindical después de casi un año de huelgas y el bloqueo de las cuentas corrientes sindicales. Tatcher privatizó el país: gas, electricidad, transportes, aerolíneas, banca, servicios financieros, viviendas públicas, agua, sanidad o educación. Desde entonces el modelo, hegemónico económica y socialmente, que se ha impuesto por todo el planeta es el propuesto por Milton Fredman y sus Chicago Boy's. Con la transformación del régimen soviético y la “caída del muro de Berlín” el neoliberalismo se extendió sobre la antigua URSS (un sexto de la población mundial). En diciembre de 1991 se disolvió la URSS y Boris Yelsin se hizo cargo de Federación Rusa: se vendió el país a precio de saldo, un tercio de la población pasó a una pobreza extrema y la corrupción y las mafias violentas se apoderaron de las instituciones y empresas.

El 11 de septiembre de 2001 representó un punto de inflexión del neoliberalismo. Se diseña un “choque de civilizaciones“ y un nuevo “eje del mal“: el terrorismo indefinido. Con la guerra de Irak se instalan la guerra, el saqueo y los desastres como motor del capitalismo. Irak representa la tercera reserva mundial de petroleo. En el año 2007 había tantos mercenarios de empresas privadas como soldados del ejército estadounidense. Irak ha sido un modelo experimental que luego se ha extendido a toda la zona: país dividido en múltiples facciones (rebeldes, terroristas, mercenarios, ejército regular, corporaciones que subcontratan acciones de guerra, mafias de venta de órganos, venta de armas, venta de niños, venta de medicinas...); matanzas y bombardeos de la población civil indefensa; país reducido a la miseria, a la emigración forzosa (4.000.000 de refugiados) y no se sabe cuántos millones de muertos y desaparecidos. País privatizado: las corporaciones hacen la guerra, destruyen el país, lo reconstruyen, se apropian de todos los recursos y pasan la factura a los supervivientes, cobran las “deudas“. “Shock and Awe” (impacto y pavor): es el modelo de negocio de las grandes corporaciones occidentales. El negocio del desastre y de la guerra.



            Identidades.

“Cuando el sabio señala la Luna, el necio se fija en el dedo”.
                                                                                              Proverbio chino.

Bruce Reimer (1965-2004) fue un niño que nació en 1965 en Winnipeg, Canadá, siendo hermano gemelo monocigótico de otro bebé llamado Brian. Por recomendación médica los padres de Bruce y Brian decidieron someter a su hijos a una operación de circuncisión. Fe forma “inexplicable” hubo un fallo con el cauterizador eléctrico que abrasó el pene de Bruce. En esta trágica situación, los padres en su búsqueda de alguna ayuda para su hijo “encontraron” a Jhon Money, psicólogo de hospital Johns Hopkins, que les aconsejó que lo mejor para Bruce era someterse a una operación de reasignación de sexo, una operación de reconstrucción de una vagina artificial y un tratamiento continuo de estrógenos. John Money decía que la identidad de género (sexual, no gramatical) se aprende, que viene dada por la educación y no por factores biológicos. Y quiso demostrar su teoría con Bruce Reimer convirtiéndolo en Brenda Reimer. Este cruel experimento afectó a toda la familia, ninguno salió indemne. Este doctor Mabuse usó a Bruce y a su hermano gemelo como elemento de control con el cual comparar los efectos del ambiente. Brenda fue “educada” como “niña” desde muy pequeño pero “Brenda” nunca pudo identificarse ni como Brenda, ni como Bruce. Ante su sufrimiento durante su adolescencia su padre le explicó la verdad a los 15 años.  Bruce, se autorenombró como David Reimer.  Money, publicó sus estudios experimentales planteando que el caso conocido como Jonh/Joan era la demostración empírica de que los condicionamientos socioculturales determinaban la sexualidad del sujeto... el resto es tragedia. Brian se suicidó, David se suicidó y su padre, también, se suicidó. 

Y a partir de este experimento de este doctor Mabuse se desarrollaron teorías sobre identidades e ideologías de género, transgénero y sexualidad. Como resultado de este experimento el concepto género quedó definido como una categoría clínica. ¿Paradoja? ¿Contradicción? ¿O fraude epistemo-ideológico?

Otro "experimento" de integración racial obligatoria fue organizado por Ronald Lippert, de la OSS, del American Jewish Congress, y director de formación infantil en la Comisión de Relaciones Comunitarias. El programa estaba diseñado para romper el sentido de individualidad, de conocimiento personal de su identidad y cualquier conciencia de herencia racial o social.[3] A través del Instituto de Investigación de Stanford, Tavistock, controla la Asociación de Educación Nacional. El Instituto de Investigación Social, en el Laboratorio de Formación Nacional, lava el cerebro de los más destacados ejecutivos en los negocios y en el gobierno. [4]

Tras el “Informe Kissinger” se realizó una reestructuración social de las familias. Hubo una re-conversión del papel de la mujer para ampliar el control de la población. Se inició la inclusión igualitarista de las mujeres frente al “machismo” en el mundo laboral de la pobreza, de explotación y precariedad (bajísimos salarios, largos horarios y duras condiciones de trabajo) con el objetivo de acabar con las familias reproductivas y las familias amplias . Se ampliaron los tentáculos privados y estatales que monopolizaban toda la educación, ocio y tiempo libre de los niños y jóvenes. Se difundió la “planificación familiar”. La familia se iría convirtiendo en pocas décadas en una estructura ausente que será sustituida por la escuela, la radio, la prensa, la TV, Disney o la MTV. En relación al ideal erótico de la propaganda, Zsasz, decía, “El moderno ideal erótico: hombre y mujer, unidos en amoroso abrazo sexual, experimentan un orgasmo simultáneo mediante la relación genital. Se trata de un mito psiquiátrico-sexual que es útil para fomentar sentimientos de deficiencia sexual y de inferioridad personal. También es una rica cantera de «pacientes psiquiátricos.” [5] También se fue creando en todo el mundo occidental una guerra contra el amamantamiento hasta el punto que, de ser algo natural y bien visto durante milenios, se paso a una situación de vergüenza pública. Aquí y Ahora, la alimentación de muchísimos bebés o el “amamantamiento” suele estar en manos de las corporaciones farmacéuticas.

Dentro del complejo-industrial-militar sobresale el control comunicacional y de los Mass Media, la propaganda o “relaciones públicas” desarrollada por Bernays o Ivy Lee al servicio de la guerra o de las corporaciones públicas y privadas. Manipulación de deseos y del lenguaje. El diseño de la violencia, el diseño de la paranoia y el terror, el diseño de múltiples opciones sexuales, la exaltación de la evasión, el entretenimiento trivial y tribal. La producción de alienación con el uso y manipulación de eventos y espectáculos de masas: TV, música, cine, fútbol, toros, conciertos, teatro, Internet. La exaltación de la muerte o de lo degradante: “Mil maneras de morir”; “Gran Hermano”, “Jackass”, “24 horas”, “Impacto”. Invasión mediática de las intimidades: la vida de la ex-cuñada de una mujer que una vez vio a un famoso por la ventanilla del avión. Normalización de la tortura o los bombardeos a la población civil. Difusión mediática de escenografías mitológicas de sacrificios humanos: las ceremonias del CERN o del Tunel de S. Gotardo representaron mitos y rituales de sacrificio humano. Exaltación del exceso, del límite (vida-muerte): la gran bacanal de sangre. El diseño y difusión de variados comportamientos sexuales: pornografía, prostitución, zoofilia, pedofilia, violaciones, abusos... Grabación y distribución de películas con muertes y violaciones reales: charadas fatales. Se crean y se re-crean ideas, rituales, hábitos o identidades. Se manipulan eventos, noticias o conocimientos con el fin de modelar las pautas de comportamiento e ideas de “las masas”. Se crean necesidades, identidades, estilos de vida, sentimientos. Se producen definiciones y concepciones sobre el ser humano, sobre las mujeres, los hombres o la sociedad. Se programa la infantilización: la dictadura de “lo joven”, la moda, el consumo; “lo adulto no mola” y “lo viejo sobra”. Aquí y ahora, “lo joven” es el referente sociocultural tanto de niños y jóvenes como de adultos; hace pocas décadas los adultos eran los modelos y referentes de los niños y jóvenes. Identidades de escaparate y marketing: eternamente jóvenes (transhumanismo). Todas las sociedades han diferenciado entre la niñez y la adultez y han tenido rituales de transición bien definidos. Ahora, la diferenciación niño-joven-adulto desaparece: los adultos se infantilizan y los niños se "adultizan".  Alienación programada desde la propaganda, en la escuela, el taller, la fabrica, la oficina, la TV, la universidad o en Internet. Propagación del “pensamiento Alicia”.[6] Y, en caso de duda, “consulte a su médico” que le aconsejará la mejor droga para su trastorno...

La manipulación con el Neo-lenguaje orweliano: una calculada manipulación de metáforas, metonimias; eufemismos y tabúes. Propaganda, manipulación del lenguaje y manipulación psicológica para dominar la subjetividad y controlar “la conducta”. Repetición de eslóganes y frases hechas... “sexo, drogas y rock and roll“, “vivir rápido, morir joven y dejar un bonito cadáver”, “Enjoy Cocaine” o “no te preocupes, se feliz”. Se crean estereotipos sociales: la generación “perdida”, la generación del “Baby Bomm”, la generación “nini”, “los niños de la llave”, “nativos digitales”. Desplazamientos simbólicos de sentido y significado. Cliente o ciudadano por individuo, gente por comunidad, masa por pueblo o menor por niño. Persona natural por individuo y persona jurídica por persona natural. Se crean transmutaciones del habla que modifican hechos, actitudes, pensamientos y sentimientos. Con el lenguaje se crean realidades, se crean lugares simbólicos. Es la magia del lenguaje.

La guerra psicológica pretende romper las conciencias y las relaciones estables (sexual, interpersonal, relacional, familiar, convivencial, laboral, sentimental). Se utilizan de forma masiva drogas legales o ilegales: marihuana, LSD, heroína, cocaína, antidepresivos, antipsicóticos, “estabilizadores del ánimo”; se normalizan los manuales de guerra psicológica como el DSM o la CIE contra la población civil. Hay que anular (tutelar, incapacitar) la voluntad de los individuos y comunidades. Se pretende romper todos los mecanismos, estatales, civiles o comunitarios de solidaridad o apoyo mutuo mientras se fomentan las fundaciones privadas y las obras sociales de la banca que generan y gestionan la cronificación o perpetuación de los conflictos y tutela de los individuos.








[1]    Naomi Klein. Klein, Naomi. “La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre”. Ed. Paidós. Argentina. 2008.
[2]    Naomi Klein. Klein, Naomi. “La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre”. Ed. Paidós. Argentina. 2008.
[3]    Daniel Estulin. Op. Cit.
[4]    Op. Cit.
[5]    Szasz, T. “El segundo pecado”. Barcelona. Edic. Martínez Roca. 1992.
[6]  Gustavo Bueno. “El pensamiento Alicia”. [En linea:]< http://www.fgbueno.es/gbm/gb2006pa.htm>.   

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