CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

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CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

viernes 22 de abril de 2011

Vaciamiento cultural de la educación social o la educación como estafa social


La educación ha sido sistemáticamente vaciada de los contenidos culturales relevantes en sentido estricto. El saber científico, epistemológico o filosófico de las instituciones educativas se ha banalizado en su rigor y en su relevancia. Así, hemos asistido a la progresiva y sistemática precarización o eliminación de los contenidos culturales más relevantes (filosofía, humanidades, ética, estética, griego, latín...) del currículum de los diferentes niveles educativos (universidad, institutos, centros de primaria y secundaria). Los contenidos culturales relevantes se han sustituido por una retahíla de supuestas “competencias” impuestas desde el discurso económico dominante que es quien finalmente determina los contenidos curriculares (ocultos o no) y los fines educativos. Una “educación de usar y tirar” con una rápida caducidad del conocimiento al servicio de un mercado siempre cambiante se ha impuesto.


En la educación social es, si cabe, más grave todavía este vaciamiento cultural. La educación social se ha distanciado de los contenidos culturales, del saber riguroso, pertinente y relevante prácticamente desde el comienzo de su institucionalización. Preferentemente, las actividades educativas se han ido deslizando desde la transmisión del patrimonio cultural hacia ámbitos terapéuticos, de adiestramiento, entretenimiento, contención, moralización, represión o control social de individuos y grupos poblacionales estadísticamente definidos. La educación social ha sido pervertida por una ingente cantidad de actividades sin valor cultural, social o personal (pre-talleres de lo precario, talleres ocupacionales para la pobreza, dinámicas de grupo para la contención, macramé, pulseritas, trabajos manuales, charlas) que sirven para ocupar el tiempo, entretener y contener a los sujetos y para justificar a la institución y a sus profesionales frente a la sociedad. El auge de actividades para-educativas dan fe de este vaciamiento cultural que se ha ido rellenando con actividades como educación para la paz, educación para el medio ambiente, educación para la igualdad, educación para la ciudadanía, educación para la multiculturalidad o educación en valores.


En definitiva, toda una amalgama de moralización y modelos de identificación entre el sujeto social y el sujeto moral. Se trata de moralizar para aceptar con resignación la avalancha de “crisis” del los mercados y de las finanzas, de la pobreza, de la precariedad, de la explotación o de la Indignidad. Las reglas del juego son la exclusión o la exclusión: el “gran hermano” ha hablado. Los discursos de la educación social se han deslizado de la idea de un profesional cualificado teórica y prácticamente con autoridad epistemológica a la idea de un operario vocacional con autoridad moral (deontológica). Así, podemos observar como los neobeatos y las sectas religiosas o sociales redefinen los discursos sociales dominantes y gestionan la mayoría de recursos sociales.


Cabe destacar que este vaciamiento cultural en la educación social se caracteriza, también, por el aumento de las actividades seudo-educativas de tipo “terapéutico” como las dinámicas de grupo, grupos de autoayuda y una amplia gama de técnicas usadas como forma de manipulación emocional, intelectual y ética de los sujetos, como forma de individualizar los conflictos políticos, sociales y económicos, además de asegurar la cronificación de los conflictos e impedir su correcta resolución. El continuo aumento de las “tasas” de fracaso escolar, absentismo, acoso, violencia o de trastornos varios (TDAH, consumo de drogas, comida, juego) representan la confirmación del pronóstico autocumplido. Por eso los discursos educativos dominantes nos hablan de caridad, ayuda o beneficencia pero no de derechos humanos, sociales o económicos. Por eso nos hablan de intervención, prevención, enfermedad, trastorno, terapia, re-educación, re-inserción o re-habilitación pero no nos hablan de pedagogía, ni de sociabilidad, ni de relaciones educativas o de circulación social. Por eso se habla de usuarios, destinatarios, clientes, internos, poblaciones diana o poblaciones de riesgo pero no se habla de sujetos de la educación ni de sujetos de derecho.


La guerra preventiva ha sido extrapolada del campo militar al campo social y asumida por los discursos sociales dominantes. En la educación social también se ha dado este proceso. La “prevención” es la formula mágica a que apelan las instituciones educativas y sociales asumiendo la ideología del higienismo con todas sus consecuencias. Se interviene tanto para solucionar un problema como por si acaso: todo el mundo es susceptible potencialmente de ser un delincuente, un inadaptado, un drogadicto, un disidente o padecer cualquier trastorno. Pero siempre se encontrará algún gen, molécula o neurona culpable de determinar la “conducta” compulsiva del sujeto. Se ha instaurado el discurso de la prevención social higienista que enlaza con la teoría e ideología eugenésica de control, represión, segregación o exterminio.


Si desde el final de la II Guerra Mundial había cierto consenso en subrayar a la educación como el medio para que Auschwitz, Hiroshima o Naghasaki no se volvieran a repetir nunca más, como medio de contener los instintos más asesinos, sin embargo, el continuo incremento de crímenes de lesa humanidad (pena de muerte, torturas, gulags, jemeres rojos, dictaduras, desaparecidos de América Latina, hambrunas planificadas por medio mundo, narcoestados, SIDA, genocido de Bosnia, genocidio entre Hutus y Tutsis, Guantánamo, Abu Ghraib, paraísos fiscales, 11-S, 11-M, 7-J, fusilamientos en masa y posterior comercialización de los órganos en China, psiquiatrización de la sociedad, etc.) nos han restregado por la cara el fracaso de las instituciones educativas, vaciadas de contenidos culturales, para contener la barbarie y promover los derechos humanos en favor de las instituciones y las formas autoritarias y represivas del capitalismo salvaje, sin regulación de ningún tipo. ¿La barbarie como medio de contención de la barbarie? Así, las “guerras preventivas” se han convertido en el modelo dominante en la guerra, en la política, en la medicina o en la educación.


Video de John Taylor Gatto


Video de Charlotte Iserbyt


Video Drogando a los niños


Video Marqueting farmacéutico

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2 comentarios:

gabriela dijo...

Extensa y profunda reflexión. Coincido en que la educación está hecha a medida del "discurso dominante" es decir, de quien establece que "competencias" deben tener los individuos para ser más rentables al sistema capitalista que es quién domina los mercados. Fuera de ese contexto se trata de rellenar sin ningún rigor, pero porque hay ausencia de ideas y cuando éstas surgen se manifiestan en forma de imposición para modelar a imagen y semejanza de quien impone, porque les es rentable tener controlada a la ciudadanía. La educación debería enfocarse para que las personas fueran críticas y autónomas en la elección de sus ideas y ser capaces de no imponer ni dejarse imponer.

Me gusta tu blog y a partir de ahora me asomaré más.
Un saludo
Gabriela

Educathor dijo...

Gabriela, gracias por el comentario y por tu amabilidad.
Salud.