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Si_Discepolo levantara la cabeza escribiría que "los hijos de puta nos han superao". La casta de los políticos parece no tener límites y quieren retrasar la edad de jubilación de los trabajadores. Claro, como ellos no han trabajado en su vida desconocen que la esclavización del trabajo es penosa y miserable para la gran mayoría. No quieren saber del dolor, del sufrimiento y del padecimiento físico y psicológico que las formas esclavistas del trabajo tienen para los obreros de la construcción, para los trabajadores de la industria, de las cadenas de montaje o para las mujeres de la limpieza. No quieren saber que el trabajo aliena, enferma y mata a la gente. No quieren saber que un obrero a los cuarenta años suele estar roto. No quieren saber que el dolor duele. No quieren saber que el precio que pagan los explotados es su salud y su propia vida. Y para no saber tienen a otras castas que les hacen el trabajo sucio. Tienen a la casta de la policía médica especializada en pobres y en las clases trabajadoras (mutuas, S.S.). Son mercenarios sin escrúpulos que mienten, manipulan a los pobres y a los trabajadores y falsifican las causas de las enfermedades para ajustarlas a sus intereses políticos y económicos: son especialistas en convertir los accidentes y las enfermedades laborales en enfermedades comunes y en psiquiatrizar cualquier queja y todo tipo de dolor físico. Con sus arsenales psiquiátricos anulan, alienan y manipulan las poblaciones pobres, de la tercera edad o trabajadoras. La enfermedad es, además, todo un negocio para ellos... matan por dinero. Por eso las Autoridades Sanitarias no informan que los médicos son los únicos que puede matar impunemente o que los hospitales matan impunemente.
Retrasar la edad de jubilación para jueces, para políticos, para empresarios, especuladores y parásitos varios sería aceptable. Pero no es aceptable retrasar la edad de jubilación para las clases explotadas. Este tipo de política cabría analizarla entre las sutiles formas de la eugenesia estatal.
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¿Reforma laboral? Claro que sí:
Primero. Perseguir de oficio cualquier tipo de esclavización laboral. Perseguir de oficio la economía sumergida que evade todo control o impuesto. Perseguir de oficio a la clase política y judicial que lo permite.
Segundo. Perseguir de oficio la evasión de capitales y las operaciones en los paraísos fiscales como un acto de terrorismo. Expropiación de dinero, bienes y propiedades delictivas que reviertan en la seguridad social.
Tercero. Reformar el código penal para que la población penitenciaria no sea mayoritariamente la de los pobres y excluidos sino la de los corruptos, especuladores y delincuentes globales.
Cuarto. Desarrollar una política fiscal que no expolie a los que menos tienen y que la redistribución de la riqueza no se de de las clases trabajadoras hacia las clases parásitas.
Quinto. Que paguen más lo que más ganan y no al revés.
Sexto. Fiscalizar de oficio la corrupción y las mafias de los inspectores de hacienda.
Séptimo. Desarrollar sistemas públicos transparentes a la opinión pública. Penar contundentemente la ocultación de datos o informaciones de interés para la comunidad.
Octavo. Desarrollar un sistema de seguridad social al servicio de la salud pública y no a favor de mafias médicas y farmacéuticas.
Noveno. Persecución de oficio de la negligencia médica. Persecución de oficio de las mafias de jueces, abogados y médicos que se ocupan de establecer la pertinencia o no de las indemnizaciones y pensiones de los accidentes laborales o enfermedades laborales y comunes. Persecución de oficio de toda la industria médica paralela a los tribunales de evaluaciones médicas.
Décimo. Persecución de oficio de la corrupción de las contratas de la seguridad social (ordenadores, impresoras, software, medicamentos, maquinaria, etc).. Cualquiera puede ver el despilfarro de miles de millones comprando materiales de “marcas” que no son mejores que los “clónicos” o “genéricos”.
El contrato social se ha roto. Ya no vale.
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En Cosas de la Vida , Montse Pedroche, también se hace eco de este tema.
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