Quiero expresar mi más hondo agradecimiento a toda la clase política profesional; también, a los políticos amateur, a los medios de comunicación de masas y a los múltiples blogueros por sus incansables esfuerzos por orientarme en/por el voto y sacarme de mi sin razón.
Gracias por vuestros esfuerzos para hacerme ver lo irresponsable de mi comportamiento.
Gracias por toda vuestra abnegación en corregir toda mi desinformación.
Gracias por querer quitarme el derecho a la pataleta si no cumplo con mi derecho/obligación de votar.
Gracias por todo vuestro desprecio y falta de respeto sin las cuales yo no hubiera podido tomar conciencia de mi estúpida obstinación.
Muchas gracias a todos/as.
Estoy emocionado :'(
Bueno... hablando en serio, creo que la clase política vive en su propia orgía de poder. Están emborrachados de poder. Borrachera que les hace perder, aún más, el norte y el respeto a las personas y ciudadanos.
Creo que si hay algo que caracteriza a nuestra clase política es, además de la corrupción, la mendacidad y la mediocridad.
No voto. No.
No voto a ignorantes mediocres ni a listillos.
No voto a corruptos.
No voto a chulos ni prepotentes.
No voto a caciques.
No voto a aquellos/as de quienes no me fío.
No voto por la falta de transparencia y participación.
No voto a partidos que avalan a sectas religiosas o fundaciones de amigos/as con millonarias subvenciones o contratas.
No voto a los partidos que privatizan los servicios públicos fundamentales: salud, educación, servicios sociales, prisiones de menores...
No voto a los partidos que han convertido la función pública en patrimonio de sus ineptos familiares, afiliados/as, amigos/as, pelotas o correveidiles.
No voto porque no avalo ni vuestros medios ni vuestros fines.
No voto, por ejemplo, porque en mi pueblo hay más de 140 “funcionarios a dedo” y, aunque reconocido por la propia Diputación, aquí no pasa nada. Todos encantados...
No voto a partidos que pactan con el diablo con tal de seguir en el poder.
No voto. Y, además, me quejo y critico todo lo que considero oportuno. Y, posiblemente, a partir de ahora haga campañas por la abstención. Por listillos.
El Roto 01.12.2006

8 comentarios:
Amigo estas en un país con un sistema político y por lo tanto, o votas o no cambia nada. Por desgracia es un sistema corrupto, por supuesto, pero eso es sólo otro motivo para votar. Debemos votar para cambiar lo que tenemos, pero es una pena que haya gente que piense como tú, de manera reflexiva y crítica y que finalice sus reflexiones con un "no voto", por que estoy seguro que tu voto apoyaría a que el sistema cambie. Somos pocos los que cada vez que hay elecciones intentamos que la cosa cambie, y por lo tanto nunca lo conseguimos, pero sigo intentándolo, no me rindo, que creo que es lo que tú, en cierta manera, haces.
Hola Kaesar. Gracias por tu comentario.
Soy consciente de lo polémico del tema y de muchos de sus matices. Es difícil defender y argumentar una postura abstencionista en un post o en un blog entero. Mi postura, en todo caso, es política, muy política. Quiero decir que no es despreocupación o desinterés por el tema, sino todo lo contrario. Además conviene no olvidar que la abstención es un derecho con la misma validez legal y política que el ir a votar, cosa que se suele olvidar.
No me siento representado por ninguno de los grupos políticos.
No creo en la democracia representativa: votar cada cuatro años y punto, no hay más. La democracia representativa se ha roto, ya no vale...
Reivindico una democracia participativa, no necesito representantes que me digan lo que tengo que hacer. Quiero políticos que hagan lo que les indican sus votantes. Menos poder para los políticos y más poder para los ciudadanos.
Si la clase política no me permite participar en la vida política, social y cultural nada más que bajo sus reglas de juego, entonces, yo no juego su juego. Lo que no quiere decir que no juegue el mío...
Hay una cosa que conviene recordar: cuando la mayoría de la población con derecho a voto se abstiene, como en estas elecciones, la credibilidad del sistema se tambalea, es decir, que los políticos que nos representan pierden la credibilidad y sólo se representan a ellos mismos, a su partido y, en el mejor de los casos, a la minoría que les han votado.
He comenzado el post ironizando sobre los que tratan a los abstencionistas como irresponsables, desinformados, insolidarios o más... Yo me pregunto si votar azul, rojo o verde tiene más credibilidad, más fundamentación, más coherencia o más lo que sea que abstenerse. Creo sinceramente que no.
En fin... Yo soy de los que piensa que para que las cosas cambien tengo que cambiar yo y no empeñarme en cambiar a los demás.
Salud.
Les raons per no votar estan clarissimes.
PD: M'agradaria que passessis pel meu blog per explicar-me la història que amaga el nom del teu blog
Gràcies i aprofito per felicitar-te pel blog que tens.
Gracias, Gaia, por tu amabilidad.
En breve me pasaré por tu blog para comentar el por qué del nombre de mi página.
Un saludo
Hola.
Aunque ya tengo unos años y han pasado unas cuantas elecciones por delante de mis narices...nunca he votado ni tengo ninguna intención de hacerlo en el futuro (al menos bajo estas condiciones).
No digo que sea una opción idónea, pero al menos me parece la menos mala. ¿Qué es democracia?, ¿quienes son a los que voto?, ¿debo de participar en un engaño constante?,... preguntas de este estilo pasan por mi cabeza en cuanto tengo un mínimo arranque de acercarme a una mesa de votación.
Para empezar toda acción es un chantaje, y si encima lo que se supone que debes de apoyar es algo tan inconsistente no veo entonces motivos para hacer nada que lo apoye.
Como dije no es la mejor solución, evidentemente ser persona no consiste en quedarse de brazos cruzados ante las miserias humanas pero, al menos en cuanto a esto, siempre me queda el consuelo de no haber entrado en su juego.
Un abrazo.
Hola bLuEsMan. Gracias por el comentario.
En todo caso, como mínimo, no votar es tan legítimo como votar. Y, por lo menos, no avalamos este tipo de delincuencia...
Salud.
Juan, creo que compartimos una concepción del mundo común en muchos aspectos, sin embargo, no tengo tan claro que no votar sea una opción (no sé cómo decirlo) ¿válida?, ¿legítima?, ¿aceptable?, ¿justa? (no sé). Y conste que digo que no lo tengo claro. Estoy totalmente de acuerdo en tu análisis sobre los políticos y políticas pero, ¿no hay ninguna opción que se escape a ese análisis? Y, por otra parte, ¿si no te sientes representado en ninguna opción, por qué no el voto en blanco? Dices que en lo que no crees es en la democracia representativa pero ¿para exigir una democracia participativa no hay que participar haciéndoles ver que lo que hacen no es lo que deberían hacer? No sé, ya te digo, que no tengo nada claro, pero tampoco tengo tan claro que no haya que votar. Repito, ¿por qué no el voto el blanco?, ¿no crees que es una forma de hacerles saber que no nos sentimos representados/as por ninguno de ellos/as?
Un abrazo, Montse
Hola Montse. Gracias por tu comentario.
Partiendo de que las verdades absolutas y fijas no existen mi opción respecto a votar o no votar es una opción fundamentalmente política. Esto es importante subrayarlo ya que obedece a un posicionamiento político, social y ciudadano. Me explico: votar una vez cada cuatro años o no votar y luego desentenderse de la política y lo social hasta las próximas elecciones para mi tienen el mismo valor. Mi abstención es una forma de ruptura con el sistema político. Es una manera de cuestionar la credibilidad y representatividad del sistema. Por otra parte, “participar” no es votar cada cuatro años: se puede (y se debe) participar en muchos otros ámbitos. No es sólo que no crea en la democracia representativa sino que además la considero una forma más de perpetuar los expolios, los abusos, la explotación o la esclavitud.
Votar a unos o a otros significa aceptar y avalar las reglas del juego político existente; votar en blanco, creo, que también. No se trata sólo de no votar, además, creo que se tiene que participar en la sociedad civil (trabajo, asociaciones, colegios profesionales, blogs, etc.). En relación a lo que comentas sobre “participar haciéndoles ver que lo que hacen no es lo que deberían hacer” me gustaría comentar un par de cosas. La primera, es que nuestra clase política no atiende a razones, argumentaciones, valores o verdades sólo atiende a las relaciones de fuerza y poder. La segunda, es que la participación a la que la ciudadanía tiene acceso no tiene ninguna relevancia o repercusión social: no es significativa.
Si echamos una mirada global al mundo en el que vivimos podemos observar que la mayor parte de la población vive en guerra, pasa hambre, no tiene agua potable, se muere por desnutrición, por una diarrea o por el SIDA. Cada día hay más pobreza, más indigencia, más deterioro social y ecológico. La crisis alimentaria mundial, la burbuja de las punto com, la burbuja bursátil y financiera, la burbuja del ladrillo o la reforma del mercado laboral no dejan de ser eufemismos de robo, expolio o crimen de lesa humanidad. Primero expolian a países enteros y, después, se les hace pagar todos los gastos a los que menos tienen. Llamemos a las cosas por su nombre. Un botón de muestra: el pasado día 19 de mayo el Congreso de los Diputados aprobaba instar al Gobierno para limitar los principios de jurisdicción universal penal por parte de la Audiencia Nacional lo que nos aclara el talante de justicia que tienen nuestros Diputados.
En fin, creo que la democracia representativa se ha roto. Ya no vale. El mundo se mueve a una velocidad que nos desborda, estamos asistiendo impasibles a la ruptura de millones de vidas, esclavizando o hipotecando la vida no sólo de las generaciones presentes sino también de las generaciones futuras. Ante tanta barbarie hay que buscar formas de decir NO, de contrapoder. Y creo que una de esas formas, entre otras muchas, es ejercer mi derecho a no votar.
Un abrazo.
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