CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD
CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

viernes, 25 de julio de 2008

PREVENCIÓN EDUCATIVA: MIEDO ME DA.

Prevención, Intervención y Estadística son los conceptos que operan como buque insignia de la Higiene y, también, del Higienismo. Para reflexionar sobre estos conceptos nada más apropiado que hacerlo de la mano de la Dra. Violeta Núñez y concretamente de la Ponencia presentada en el XVI Congreso Mundial de Educadores Sociales (Montevideo; Uruguay. Noviembre de 2005): Participación y Educación Social.[1] Abordar un texto de la Dra. Violeta Núñez es siempre un reto epistemológico. Es un adentrarse en reflexiones y saberes sincrónicos y diacrónicos, un indagar en el contexto histórico, discursivo, etimológico y lingüístico de la episteme sobre un campo específico de saber: la pedagogía social y la educación social. Violeta Núñez, aporta un saber que nos permite cuestionar-nos la teoría y la práctica educativa y social.

Para abordar los conceptos comentados es preciso indagar en el pasado y en las condiciones para su emergencia. La Revolución Francesa y la Revolución Industrial configuran el nuevo contexto para la emergencia de una nueva ideología, un nuevo sistema económico, unas nuevas formas de conocer, una re-definición del mundo, de lo social y de los conflictos. Surge un nuevo poder, nuevas formas de autoridad y control, una nueva estructura de relaciones mercantiles, personales, familiares y sociales. Surgen nuevas leyes, reglamentos, profesionales y conocimientos para rediseñar la nueva sociedad emergente. En este contexto tenemos “el pasaje del modo feudal al capitalista” donde “la Higiene se re-funda como ciencia preventiva y disciplina médica independiente, de carácter médico-social” que se ocupará de la basta red de relaciones entre lo social y la enfermedad.[2] A partir de la publicación de “La miseria del pueblo, madre de enfermedades” del médico vienés, J.P. Frank, se inicia un nuevo corpus doctrinario al que contribuirán otros higienistas como Turner Thackrah, Arnold, Chadwick, Villermé o Virchow. En 1869, Francis Galton, publica “El genio heredado” donde proponía su tesis para crear una raza mejor. Galton, proponía un sistema de matrimonios arreglados entre las clases altas (entre hombres distinguidos y mujeres ricas) para mejorar la raza de generación en generación. Galton, acuñó el término eugenesia para referirse a la necesidad de mejorar la especie humana (1883); también fue un pionero en el uso de la estadística para el estudio del hombre. El matemático, Karl Pearson, prosiguió con estas ideas y las difundió pero eliminando el factor ambiente en sus disquisiciones.

Las clases populares han sido consideradas históricamente "peligrosas" y "degeneradas". En este sentido se desarrollarán una serie de cate­gorías y dispositivos de "control social" para los pobres y “prevenir” su peligrosidad. No es de extrañar que la identificación entre idiotas y clases populares fuese asumida rápidamente por la ciencia del momento. Existen muchas teorías acerca de la herencia de la inferioridad intelectual, de la delincuencia o de la pobreza.[3] Voisin, intentó demostrar la similitud de las formas del cráneo entre criminales e idiotas y, Lombroso, pretendió prevenir la delincuencia considerando las diferentes formas craneales y fisonómicas.[4] Estas ideas fomentaron un proceso criminológico y un "patologismo" confusos, identificando y confundiendo un déficit psíquico, físico o sensorial con un acto criminal o con ser pobre. Así, tanto en cárceles como en asilos y hospicios podremos encontrar mezclados en los mismos espacios a locos, idiotas, ladrones, asesinos, inmorales, mendigos… y toda la artillería categorial de la época.

La relación entre idiota y criminal desarrolló, por un lado, la educación "Especial", y por otro, "la reclusión en hospicios de los criminales deportados a prisiones de trabajos forzados", nos señala Núñez.[5] A través del método "médico-pedagógico", Seguin, intentó las primeras experiencias educativas con los idiotas en 1837. En los primeros años del siglo XX, aparece la psico-pedagogía con Binet y el idiota pasa a ser categoría del discurso psicológico.[6] Binet, publicó en 1905 el primer test de inteligencia para identificar a los niños que no podían sacar provecho de la instrucción impartida en las Escuelas Públicas Comunes de París. Test que intentaba medir la "inteligen­cia" inadecuadamente desarrollada y que se podría corregir con una adecuada "ortopedia mental".[7] Los seguidores, traducto­res e importadores del test de Binet, tanto en Inglaterra como en EE.UU., tendían a compartir una ideología distinta a la de éste, es decir, fijada por la herencia genética.[8] Tras la muerte de Binet en 1911 los eugenetistas galtonianos tomaron el control del movimiento promotor de los test.[9] Comenzó la teoriza­ción de las diferencias de origen genético de la inteligencia o de capacidades medidas entre razas, indivi­duos, clases sociales, sexos, colores o morales. El test dejó de ser una herramienta técnica de evaluación para los educadores y pasó a servir para identificar y diagnosticar a los genética e incurablemente "anormales", a los cuales se les suponía una "(...) amenaza... al bienestar social, económico y moral del Estado".[10] La medi­ción y clasificación del "fracaso escolar" y su instrumentalización, mediatizada por los equipos psico-pedagó­gicos dentro de los centros escolares tendrá efectos de control y segregación institucionalizados. El "nivel mental" será el concepto (unidad de medida) de los fenómenos intelectuales y mentales. Más tarde, reformulado por, Lewis Terman, se conocerá como "cociente intelectual".[11] La medición de la "inteligencia" garantiza­rá, desde la institución escolar, la creación de categorías estig­matizantes de los sujetos y su posterior segregación, eliminando los factores socioculturales que intervienen.

Eugenesia y darwinismo social se anudan en la pretensión de prevenir la enfermedad en todas sus manifestaciones física, psicológica, moral y social. Si bien los nuevos preceptos se dirigían a toda la sociedad, formalmente, la población diana será la formada por los pobres, los campesinos expulsados del campo y sin trabajo, los niños y jóvenes sin recursos y la emergente clase trabajadora. El higienismo desplegará toda una estructura reticular para prevenir y controlar la degeneración social, moral y personal de las poblaciones. Como nos señala, Núñez: “El recurso a la prevención supone aducir tanto razones instrumentales (prácticas y económicas), como éticas para justificar una intervención en nombre de la mejora o el progreso de la humanidad”.[12] Sobre estas premisas prevenir e intervenir se justifican en la nueva ciencia capitalista y liberal. La autora nos subraya “que es la eugenesia, en tanto rama de la higiene, la que realiza la operación de “arrastre” del concepto de prevención desde la lógica del discurso médico al discurso del control social. Estamos en el punto de pasaje de la Higiene como disciplina médica, al Higienismo —discurso social hegemónico, a caballo de los siglos XIX y XX— para el control social de las poblaciones pobres consideradas “peligrosas”.”[13] La autora define el higienismo como la “lógica que extrapola, en el análisis de lo social, las premisas del discurso médico (tales como prevención, tratamiento, intervención, seguimiento, riesgo, entre las más socorridas).”

Prevención e intervención nos quedan enmarcadas en el discurso de la Higiene, entre lo eugenésico y el darwinismo social, entre el capitalismo liberal fisiócrata y las “clases inferiores”, pobres e idiotas, abocadas a la degeneración integral. Nos falta el tercer término que se nos presenta como la herramienta fundamental para el tratamiento de las poblaciones: la estadística. Núñez, escribe al respecto: “para el modelo higienista de ordenamiento de lo social, la Estadística es un instrumento cada vez más imprescindible en el marco del gobierno y de la planificación del Estado, ya que permite establecer los rangos de las clasificaciones y encuadrar distintos sectores poblacionales.”[14] Ciertamente, qué sería de la demografía, de la epidemiología o lo social, por ejemplo, sin la estadística…La estadística permite reticular lo social, las poblaciones, las familias, los individuos, las diferencias, lo “anormal” y los conflictos.

Los tres elementos clave que articulan la lógica del higienismo en el pasaje del siglo XIX al XX son, según nos señala Núñez:[15]

1. Discurso redencionista (“eugenesia amable”). Se propone el trabajo como elemento fundamental de conciliar al capitalismo liberal con la moral burguesa. “La escuela y la atención médica son definidas como los pilares que apuntalarán, a largo plazo, una sociedad saneada, ya que vicios y degeneraciones habrán sido preventivamente erradicados.”[16]

2. La emergencia de nuevas profesiones de carácter social encargadas de gestionar y controlar el nuevo orden. La Policía sanitaria se encargará de intervenir sobre los que incumplan los nuevos preceptos. Médicos higienistas, visitadoras de pobres y maestros nacionales serán las figuras de referencia para las instituciones y para la comunidad.

3. Ampliación de los resortes legales que configurarán el nuevo estilo de vida pública y privada. “La higiene pública será el paradigma del encauzamiento hacia el nuevo estilo de vida. Sin embargo, el avance legislativo promueve también sus efectos paradojales: el reconocimiento de nuevos derechos, civiles y sociales, que darán consistencia al concepto emergente de ciudadanía.”[17]

Estas reflexiones sobre el higienismo no obedecen a un interés por la historia de los crímenes médicos sino que responde a una necesidad de reflexionar sobre la actual situación de resurgimiento higienista o neo-higienismo. La actual preponderancia eugenésica nos viene de la mano de los avances tecnológicos en genética que permiten manipular genes y fabricar seres a la medida. La manipulación genética se quiere aplicar tanto para controlar las pautas de comportamiento de las personas como para impedir que determinadas sustancias (drogas) tengan los efectos deseados o conseguir que los alumnos inquietos puedan permanecer atentos y sentados en sus sillas durante las horas lectivas. La eugenesia aspira a conseguirnos “un mundo feliz”. Prevenir el consumo de drogas, prevenir la delincuencia, prevenir la inmoralidad, prevenir determinadas prácticas sexuales o prevenir el fracaso escolar forman parte del discurso sanitario higienista actual con todas sus connotaciones ideológicas. De hecho toda esta preventología, aunque haya sido asumida por educadores, forma parte del discurso sanitario más agrio y conservador posible.

Los exámenes, las evaluaciones, los itinerarios o las necesidades educativas especiales forman parte del arsenal higienista actual de la educación formal y no formal. En la educación y en lo social nos encontramos un abanico de términos que pertenecen al mismo paradigma reticular: inadaptación, fracasado, riesgo social, adicciones, epidemias (físicas, psíquicas y morales), re-habilitación, re-inserción, re-educación, “trastorno de”, excluido, marginado, desempleado, inmigrante y, en general, pobre.

La prevención de comportamientos no deseados puede conseguirse con la coacción, con el chantaje, con la manipulación psicológica o genética. La prevención de determinados comportamientos puede conseguirse eliminando las libertades personales. Con la eugenesia y la manipulación genética podemos eliminar la capacidad de elección de las personas, podemos conseguir la obediencia ciega y la sumisión incondicional.

Prevenir los efectos negativos de la libertad personal de los sujetos de la educación no es posible sin la coacción, la manipulación, el engaño, la incapacitación o la alienación. La libertad incluye tanto la posibilidad del acierto como la del error. En nombre de la prevención no pueden limitarse la capacidad de elección ni la responsabilidad de las personas. Así, convendría reflexionar sobre como definimos las cosas y la conveniencia de llamar a las cosas por su nombre: en vez de prevención, quizá, podríamos llamarlo control social, represión, manipulación o crímenes contra la humanidad, según el caso. Prevenir la libertad de elección personal se ha convertido en una cruzada global que niega la capacidad de las personas para decidir por sí mismas lo que les conviene o no.

Como ejemplos más actuales y evidentes de la doctrina preventiva podemos ver la prevención de la “inseguridad” que finalmente acabó en una “guerra preventiva” (ilegal i criminal a todas luces) o la prevención del consumo de drogas que igualmente ha acabado en una “guerra contra las drogas” y contra los consumidores o la prevención de la “inmigración ilegal” que ha acabado convirtiendo a los inmigrantes pobres en delincuentes, pudiéndolos encarcelar durante dieciocho meses.

Vivir para ver…



[1] Núñez, Violeta. Participación y Educación Social। [En línea]. <http://www.projoven.gub.uy/pag-otra-doc-relev/Documentos/Congreso%20educadores/10_Violeta_Nunez.doc> [Consulta: julio de 2008].

[2] Op. Cit.

[3] Núñez, Violeta. La Educación y el Exilio. Universidad de Barce­lona. Tesis de Licencia­tura. 1983.

[4] Núñez, Violeta. Op. Cit.

[5] Núñez, Violeta. Op. Cit.

[6] Núñez, Violeta. Op. Cit.

[7] Núñez, Violeta. Op. Cit.

[8] V.V. A.A. No Está en los Genes. Ed. Crítica. Barcelona. 1987.

[9] V.V. A.A. No Está en los Genes. Ed. Crítica. Barcelona. 1987.

[10] Núñez, Violeta. Op. Cit.

[11] V.V. A.A. No Está en los Genes. Ed. Crítica. Barcelona. 1987.

[12] Núñez, Violeta. Participación y Educación Social. [En línea]. . [Consulta: julio de 2008].

[13] Op. Cit.

[14] Op. Cit.

[15] Op. Cit

[16] Op. Cit.

[17] Op. Cit.


2 comentarios:

maribelriva dijo...

Hola!
Este comentario no está relacionado directamente con el artículo, pero si te apetece recoger el testigo, tenemos pendiente socntinuar un meme sobre la felicidad.
Gracias.
Un abrazo.

Juan A. Pérez dijo...

Hola Maribel. Encantando de saludarte. Te sigo regularmente y es un placer leerte.

Gracias por esta invitación a recoger el testigo y, en breve, me pondré manos a la obra.

Salud.