Como ya sabéis el Claustro Ideal Oficial está abierto a toda persona interesada en la Educación: profesores y profesoras, padres y madres, alumnado o educadores sociales. Animo desde aquí, especialmente, a los padres, a las madres y al alumnado a participar en estos claustros.
Os propongo una reflexión sobre los paradigmas educativos que usamos ¿si es que usamos alguno? O sobre los paradigmas que no usamos pero con los cuales tenemos que convivir. Sobre cualquier aspecto que os parezca pertinente. Podéis coger el rábano por donde os apetezca...
Introducción.
Llevaba varios meses trabajando en un centro de día (educativo, según el propio centro) cuando, un día, hablando con una compañera de trabajo sobre las cuestiones teóricass que defendía la institución, en un momento de la conversación, me dice: “Juan, esto es una pantomima. La prueba de que todo lo que se dice es mentira es la práctica del centro, lo que se hace”. Me chocó bastante. Yo no lo veía así e intentaba justificar la teoría con la práctica pero en un par o tres de conversaciones con aquella profesional quedé convencido de la calidad, rigurosidad y pertinencia de sus argumentos, además, de su honestidad. Comencé a cuestionarme el discurso de la institución y sus prácticas; también, mis propias teorías y prácticas educativas. Convinimos rápidamente que las actividades "educativas" pertenecían a un paradigma terapéutico y no pedagógico, a pesar del discurso oficial. Convinimos, también, que la mayoría de actividades respondíann a dos necesidades básicas: la contención economicista y la ocupación del tiempo y entretenimiento de los educandos (que ya no eran educandos sino enfermos).
¿Cómo pude no ver esas contradicciones entre la teoría y la práctica? Que, por otra parte, eran bastante evidentes. Y, para colmo, no era la primera vez que me pasaba. ¿Cómo puede uno llegar a negar las evidencias más evidentes? ¿Ignorancia? Posiblemente, pero no sólo ignorancia.
Así, en adelante, anduve más precavido respecto a las teorías y prácticas que las instituciones producen o que yo mismo me creo. Con el tiempo me he llegado a encontrar con instituciones que tienen un discurso teórico hacia la comunidad y la sociedad, otro discurso teórico para la propia institución y una práctica cotidiana que no se corresponde con ninguno de los dos discursos. Instituciones que tienen un paradigma teórico u otro pero cuya dinámica institucional queda establecida por la burocracia, por lo economicista y/o la contención de algún conflicto. Me he encontrado con instituciones que funcionan por y para el lucro económico (privadas) y me he encontrado con instituciones públicas que funcionaban con unas prácticas educativas de control social o cara a la galería (obtener subvenciones, rellenar estadísticas, justificar aquí o allí y salir en la foto). Las instituciones, si lo son es porque se reproducen a sí mismas, ese es su fin. Por eso los lenguajes institucionales tienden a ser dogmáticos, incluso, sectarios.
No es difícil observar cómo muchos profesionales asumen e integran con mucha más facilidad el discurso dominante de la institución que sus propios principios teóricos o epistemológicos. El paradigma institucional suele fagocitar el paradigma de los profesionales.
Al grano.
Trabajamos con paradigmas, con marcos teóricos y prácticos pero ¿somos conscientes realmente de lo que hacemos de verdad? ¿O idealizamos? ¿O racionalizamos? ¿O simplemente nos justificamos como podemos?
Realidades e ilusiones se me confunden. Verdad y error se me desdibujan.
Las dudas me asaltan: ¿Lo que se hace en los centros educativos se hace en función de paradigmas educativos? ¿Existen otros paradigmas explícitos o implícitos? ¿Se aplica la LOE del momento y punto? ¿O cada centro, cada comunidad y cada credo hacen y deshacen a su libre albedrío? ¿Lo que dicen defender los proyectos y las actividades educativas se corresponden con las propias prácticas y con los resultados? ¿Los fines y valores se corresponden con los procedimientos? ¿Lo que decimos que hacemos es lo que realmente hacemos?
¿Usamos discursos o paradigmas o los discursos y los paradigmas nos usan a nosotros? ¿O ambas cosas a la vez?
¿Qué prevalece sobre los educandos, la impronta educativa y académica sobre el conocimiento y valor de la cultura o la impronta institucional de control, domesticación y sanción?
En todo caso, toda práctica educativa lleva siempre inscrita alguna impronta paradigmática.
Repito y acabo:
Os propongo una reflexión sobre los paradigmas educativos que usamos ¿si es que usamos alguno? O sobre los paradigmas que no usamos pero con los cuales tenemos que convivir. Sobre cualquier aspecto que os parezca pertinente. Podéis coger el rábano por donde os apetezca...
Trabajamos y vivimos con paradigmas, con teorías, con costumbres y prácticas concretas, con mitos, con verdades, con errores, con creencias e ilusiones: reflexionemos.
Queda abierto el IX Claustro Ideal Oficial
Vuestra es la palabra...
Nota: Por si os parece pertinente os dejo el primer capítulo (“La ceguera del conocimiento: el error y la ilusión”) de “Los siete saberes para la educación del futuro” de Edgar Morin. Este texto me ha servido de base para plantear el tema.
31 comentarios:
Encantado de ver el tema que nos planteas, porque me va a obligar a estudiar, leer, y en consecuencia aprender.
Hay que hacer notar, a quienes no habían pasado por aquí, que este tema lo has planteado en tres posts:
SE BUSCA PARADIGMA (I)
SE BUSCA PARADIGMA (II)
SE BUSCA PARADIGMA (III)
Yo había pasado de puntillas por ellos como cuando en clase encogía el cuello deseando "que a mí no me pregunte..."
Lo bueno que tiene este meme de los CIO, al menos yo lo creo, es que me obliga a plantearme temas, reflexionar y participar.
Y lo primero en lo que debo pensar es en el concepto de paradigma. Reconozco mi ignorancia. Ejemplo o marco de referencia parece ser lo que mejor entiendo. El vídeo de los monos me aclara también bastante.
Hacer las cosas porque siempre se ha hecho así parece ser algo muy evidente en la educación, y parece que en otros campos.
Sólo te pido algo de tiempo para asimilar lo que nos planteas, y leer la documentación que nos regalas, para poder hablar menos apresuradamente.
En todo caso, esperando a los demás, les saludo a todos, y te doy las gracias, Juan.
Gracias, Pedro, muy amable. Y gracias por romper el hielo...
Ciertamente, no puedo negar mi interés por el tema. :))
Pedro, lo último que yo desearía sería dar trabajo o complicar la participación o el debate. Así, permiteme que facilite un poco la contextualización del concepto.
Por paradigma se suele entender, especialmente, dedsde la obra "La estructura de las revoluciones científicas" de, Thomas S. Kuhn, como el conjunto de premisas, principios, creencia y conocimientos que un deteminado grupo de científicos, epistemólogos o profesionales adoptan durante un tiempo como guía y marco de referencia tanto de sus teorías como de sus prácticas.En palabras del autor: "considero a éstos (paradigmas)como realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan
modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica".
Así, hemos podido escuchar muchas veces hablar del paradigma Newtonano. Paradigna éste que perdió validez a partir del paradigma establecido por Einstein.
Para, E. Morin, el paradigma puede ser definido por:
¨ "La promoción/selección de los conceptos maestros de la inteligibilidad. Así, el Orden en las concepciones deterministas, la Materia en las concepciones materialistas, el Espíritu en las concepciones espiritualistas, la Estructura en las concepciones estructuralistas son los conceptos maestros seleccionados/ seleccionantes que excluyen o subordinan los conceptos que les son antinómicos (el desorden, el espíritu, la materia, el acontecimiento). De este modo, el nivel paradigmático es el del principio de selección de las ideas que están integradas en el discurso o en la teoría o que son apartadas y rechazadas.
¨ "La determinación de las operaciones lógicas maestras. El paradigma está oculto bajo la lógica y selecciona las operaciones lógicas que se vuelven a la vez preponderantes, pertinentes y evidentes bajo su imperio (exclusión-inclusión, disyunción-conjunción, implicación-negación). Es el paradigma quien otorga el privilegio a ciertas operaciones lógicas a expensas de otras como la disyunción, en detrimento de la conjunción; es él quien da validez y universalidad a la lógica que ha elegido. Por eso mismo, da a los discursos y a las teorías que controla las características de necesidad y verdad. Por su prescripción y su proscripción, el paradigma funda el axioma y se expresa en el axioma (« todo fenómeno natural obedece al determinismo», «todo fenómeno propiamente humano se define por oposición a la naturaleza »...)."
Para más información:
Definición de paradigma Wikipedia.es
http://es.wikipedia.org/wiki/Paradigma
Thomas S.Kuhn
http://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Kuhn
Enlace sorpresa
http://www.uruguaypiensa.org.uy/imgnoticias/688.pdf
Un abrazo
Genial, genial. Me encanta el tema. premeditadamente te vas a la base, a la raíz del problema, planteándolo como el que no quiere la cosa. En primera instancia te diría que no hay paradigmas, al menos perceptibles, analizables. En segunda, más moderada instancia, te diré que sí los hay, pero que necesito tiempo para poder explicarme. Voy a volver más de una vez, y lo mismo será la primera que tenga que escribir por aquí el comentario pegándolo desde otro sitio, en el que lo escribiré más pausadamente. De momento, me dejas pensando, cosa que te agradezco una barbaridad.
Un abrazo y enhorabuena por el planteamiento.
El planteamiento que propones, Juan, me lleva también a mí, al igual que a Pedro, a una reflexión y preparación de mi opinión, más allá de la mera intuición o del vagaje de mi corta experiencia docente. Por eso, yo también prometo volver lo antes posible, después de que me haya preparado un poco. Y, de acuerdo una vez más con Pedro, lo mejor del CIO, es que me hace reflexionar, pensar, replantearme las cosas, mover las ideas.
Un abrazo.
Pues yo me arriesgo y hablo intuitivamente. O quizá es que me arriesgo a intentar ordenar ideas que me bailan (solas) en la cabeza desde hace tiempo. ¿Por dónde empiezo?
Por ejemplo, por el hecho de que una cosa es lo que hacemos y otra lo que decimos, que una cosa es el currículo, es decir el paradigma o modelo educativo oficial (decidido por el marco normativo y lo que se considera políticamente correcto) y otro el currículo oculto, es decir lo que realmente prioriza nuestra actividad y le da valor.
¿Es más importante que nuestros alumnos aprendan o que aprueben? Pues se supone que es que aprendan... algo además tan ambicioso como las competencias básicas, pero eso sí nuestro centro tiene que mantener unas estadísticas de aprobados cada vez más altas... ¿Cómo se casan los dos modelos? Pues muy mal, de manera superficial, sin reflexionar sobre lo que hacemos porque esa reflexión sí que llevaría a un verdadero cambio de paradigma.
Paradigmas, es decir, modelos que se reconocen como válidos de manera explícita o de manera tácita, y que se usan para validar nuestra capacidad profesional como docentes. Tenemos que responder a una doble exigencia, la de la validez oficial y la de la validez pragmática, tácita, diaria y muchas veces manipuladora que nos vemos obligados a interiorizar cuando entramos en un grupo. Y a este respecto recuerdo dos obras interesantes:
Etienne Wenger Comunidades de Prácticas,http://www.ewenger.com/ y el modelo de gestión de conocimiento de Nonaka y Takeuchi
http://www.gestiondelconocimiento.com/modelo_nonaka.htm
Nos estamos poniendo muy intelectuales y eso está bien, me parece.
Un interesante CIO, que debería tenerse en todos los centros. Creo que todos tenemos un paradigma más o menos difuso pero que pocos lo tienen claro y lo aplican de manera consistente.
Por ejemplo, la documentación teórica: muchos profesores no conocen el PEC de su centro, o lo elaboraron con corta-pega en su día, no es un documento que esté presente en todas las reuniones como debería, para orientar las decisiones.
Para tener un paradigma propio hay que leer sobre teoría educativa o conocer otras experiencias aparte de la propia (difícilmente se podrá generalizar a partirn de un solo caso), pero muchos profesores desdeñan de plano la pedagogía y todo lo que se le parezca (ahí tenemos un panfleto antipedagógico con múltiples fans, sólo por citar el ejemplo más claro por el título).
Somos humanos y por tanto muchas veces nos dejamos arrastrar por las emociones irreflexivas en nuestra intervención diaria, como dices muchas veces nos limitamos a contener al alumno o tratarlo más que educarlo.
Respecto a mi propio paradigma, quizá un modelo constructivista-humanista-intento de sistémico- funcional sería lo que más se acerca al marco de referencia que tengo al actuar, un híbrido entre varios modelos que sigo puliendo a través de la práctica diaria. Las competencias, si fuesen algo más que maquillaje, podrían ayudar a cambiar muchos paradigmas obsoletos y excesivamente centrados en la instrucción tradicional o en el psicologismo extremo de esos "alumnos diversos" (eufemismo de problemáticos, como si diversos no lo fueran todos). Pero me temo que la cultura del centro cambiará poco. Y como apunté, se debate poco en los claustros, por lo que es difícil consensuar un paradigma de equipo que guíe la práctica
La web es circular y hablando de este tema me encuentro en el blog "Innovación Educativa" un interesante post de Angel Fidalgo sobre los paradigmas de aprendizaje y el trabajo en grupo:
http://innovacioneducativa.wordpress.com/2008/05/06/%c2%bfel-trabajo-en-grupo-es-una-metodologia-basada-en-paradigmas-de-aprendizaje/
Allí, esta frase inicial: "Los paradigmas docentes se caracterizan porque la transmisión de conocimiento se realiza desde el profesor hacia los alumnos"
Pedro, Juanjo, Ricardo: quedamos a la espera de vuestras reflexiones.
Olga, gracias por tus reflexiones. Currículo explícito y currículo oculto, aprender o aprobar, exigencia oficial y exigencia pragmática (manipuladora). Creo que señalas
temas de lo más cotidiano que nos dan pie a una profunda reflexión.
Olga y Pedro: gracias por esos enlaces.
Eduideas, coincido contigo en tus apreciaciones. Creo que la educación está falta de una mirada pedagógica. Sin conocimientos de pedagogía (teoría de la educación) difícilmente podremos analizar, comprender o actuar con rigor en nuestras prácticas educativas.
Muchas gracias por estas reflexiones.
Sobre el tiempo... pues... este blog no tiene reloj. A vuestro aire.
Salud.
Tengo problemas para publicar: probando, 1, 2, 3, probando...
Seguramente un hilo invisible trenza y anuda una y otra convocatoria, de manera más o menos explícita.
En cualquier caso, en esta ocasión la relación es evidente: de las experiencias concretas del VIII-CIO a los paradigmas de esta novena edición.
Hemos pasado de la práctica a la teoría.
Los profesores en España, me da la impresión, tenemos una relación curiosa con la teoría. Por un lado, recibimos una formación universitaria eminentemente teórica, enfocada hacia la investigación académica (científica, filológica, etc.) y muy poco hacia el mundo laboral. Es decir, estudiamos carreras con planes de estudio en los que ninguna asignatura versa sobre la didáctica de la disciplina en cuestión (y menos aún sobre didáctica o pedagogía en general). Durante nuestros años de formación, previos a nuestro ingreso en el mundo laboral, todo es teoría.
Pero por otro lado, luego, una vez hemos ingresado en el cuerpo, no se nos requiere ni se nos exige ninguna formación o reciclaje teóricos en materia pedagógica.
Saqué el CAP por la Complutense, como casi todos los que optaron por cumplir con el requisito formal y burocrático, y nada más. Aprobé, como todo el mundo, y no recuerdo haber aprendido absolutamente nada de aquellos libracos llenos de erratas, repeticiones y faltas de ortografía, cuya lectura no servía para otra cosa que para saber por donde iban los tiros en ese examen tipo test.
En definitiva (porque me estoy enrrollando): que el CAP por la Complutense, el más multitudinario, podía ser un buen negocio desde el punto de vista crematístico, pero educativamente hablando era (e imagino que aún es) un verdadero fiasco.
En definitiva: que los profes en España podemos ser profes con muchísimos conocimientos teóricos sobre nuestra especialidad (matemáticas, inglés, filosofía, biología) y al mismo tiempo tener grandes lagunas en teoría educativa.
Yo soy un ejemplo de ello. Y creo que no estoy solo.
No ocurre así en otros países.
En Alemania, por ejemplo, los estudios universitarios tienen, al menos, dos diferencias notables respecto a nuestro país:
a) Son más comprehensivos (menos específicos): Los alumnos están obligados a escoger 2 especialidades, por lo general sin aparente relación entre sí. Por ejemplo: "Matemáticas+Educación Física" o "Económicas+Español" o "Filosofía+Pedagogía". En España tales combinaciones suenan un poco extrañas. Intuyo que todo ello tiene que ver con la posibilidad de aumentar y flexibilizar las salidas u oportunidades laborales del alumnado.
b) Si uno se quiere dedicar a la docencia, a ser profesor, ES OBLIGATORIO QUE UNA DE LAS ESPECIALIDADES DURANTE LOS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS SEA, PRECISAMENTE, "PEDAGOGÍA".
En esto coincido con Eduideas. Los profesores españoles hacemos piña criticando a los pedagogos (oficiales o no), a los orientadores, a los expertos de laboratorio o despacho "que llevan años sin pisar las aulas" o "que nunca han cogido la tiza". Pero no nos percatamos que tan nefasto como estos teóricos sin experiencia somos los que, sin teoría alguna, nos dedicamos a experimentar.
Seguramente no será la cosa tan nítida como la pinto.
Ni aquellos carecen de toda experiencia, ni éstos "funcionamos" ajenos a toda teoría.
Probablemente esa teoría, ese paradigma, actúa de manera oculta e inevitable, aunque no nos hallamos aún sentado -faltos de tiempo como estamos los profesores, y no sólo éstos- a hacerlo explícito, para así evaluarlo, compararlo y, de esta forma, confirmarlo o, por contra, refutarlo y buscarle un paradigma alternativo y mejor.
Pongo, pues, las siguientes esperanzas en este noveno CIO:
a) Aprender algo de teoría pedagógica.
b) Tratar de explícitar el modelo de paradigma predominante en nuestros Centros.
c)Conocer otros paradigmas alternativos.
d) Hacer una valoración y estar en disposición de responder preguntas como: ¿Es necesario cambiar de paradigma? ¿Se está produciendo ya dicho cambio de paradigma?
Espero que no haya sido demasiado optimista en mis esperanzas.
Me consta que contamos con claustrales con mucho que decir en este tema. Les hago un ruego: poquito a poco, que muchos nombre y teorías de golpe pueden ser indigestos.
¡Qué felicidad volver al CIO!
Quise decir: "hayamos aún sentado" en vez de "hallamos aún sentado".
Andriu, quizá sería útil que nos recomendásemos bibliografía teórica pero útil que oriente en el paradigma que queremos seguir, más que resumir grandes parrafadas, para que todos tengamos un punto de partida y de consulta, ¿alguien recomienda alguna joya?
¡Caramba, Juan! ¡Vaya temazo! ¡Y qué propio de ti esto de invitarnos a agudizar el ingenio!
Esta edición del CIO, sin duda, se va aproximando a esa idea de Juanjo de situarse en el plano del meta-CIO. Aunque, a juzgar por el mensaje que ha dejado, parece que nos ofrecerá otro de sus interesantes para-CIOs.
Hace ya unos días que quería dejar un comentario, pero me quedé sin línea ADSL, así es que he retomado el tema con mayor rigor y me he leído, visto y escuchado todo los enlaces, vídeos y presentaciones que nos habeis propuesto, incluída la biografía personal de Edgar Morin ;-) Eso sí, a ratos, para ir digiriendo.
Gracias, Pedro, por ofrecernos los antecedentes de este CIO, para situarnos, y por atreverte a empezar por el principio al pedir aclaraciones acerca de lo que es un paradigma, un concepto tan complejo como difícil de definir.
Olga, interesantes los enlaces que aportas. No los conocía. El esquema del proceso de creación del conocimiento de Nonaka y Takeuchi me parece muy práctico y me recuerda a otro que siempre tuve muy presente, el que utiliza C. Argyris para describir el proceso de aprender a aprender, de doble bucle y que incluye también cuatro fases circulares: descubrimiento, invención, producción/aplicación y conceptualización. Cada una de estas fases incluye a su vez un pequeño bucle con las mismas fases. (Difícil de entender sin visualizarlo ¿no? :-( Lo siento).
Eduideas, me alegro de que te mojes definiendo tu propio paradigma-mix :-) ¿Quién se atrevería después de ver a los monitos?
Andriu, estoy contigo. Mi formación también fue así, orientada a la investigación y no a la aplicación. Me dio una rabia tremenda descubrir textos interesantes una vez que dejé la Facultad. ¿Por qué se empeñan en ofrecernos lo más árido? ¿Da prestigio, da puntos para la cátedra? No me parece descabellado aprender experimentando, Andriu. Al fin y al cabo, los paradigmas, o los modelos teóricos, no se aplican con calzador. Uno los interioriza y los pone en práctica o no según sean afines a sus propios esquemas mentales, ¿no?
Yo sí conservo una joya, Eduideas. Pero, como soy educadora del siglo pasado, mis referencias bibliográficas, que no enlaces, son también del siglo pasado ;-)
Para mí fue revelador descubrir un "paradigmático" libro, "La Quinta Disciplina" de Peter Senge (edición del 93, :-S no está mal la antigualla). Podéis encontrar un buen resumen (aunque mal redactado) de este denso y visionario texto en monografías.com o algunos fragmentos en google.books, para los amantes de la pantalla o alérgicos al polvo de los libros.
Y disculpad que mi recomendación se salga de lo académico. Procede del mundo de la empresa o, más bien, de las organizaciones, como tantos otros que no han hecho más que nutrir a la educación, aunque con cuentagotas y a pesar de las más férreas resistencias. Y no lo recomiendo movida por un ataque de nostalgia, no. Sino porque responde a muchas de las preguntas que os hacéis, describe muchas de las ideas que compartimos en los CIOs acerca de lo que desearíamos que fuera la educación, los educadores y las estructuras educativas. Porque sus teorías están de plena actualidad y sus conceptos circulan por los mentideros de la corte educativa, sin que nadie sepa muy bien por dónde agarrarlos. Y porque parte de un enfoque sistémico, por el que siento especial debilidad ;-)
Cuando era más joven, descubrir libros como este me hacían creer que había encontrado el texto que expresaba mi forma de pensar, de actuar o de sentir. Ahora, con más años y experiencia a mis espaldas, he aprendido que lo que pienso o digo no es una elaboración propia, sino que está escrito y lo he leído antes en alguna parte. Nada me pertenece. Por eso prefiero compartir y citar las fuentes que me inspiraron. No es pedantería, sino humildad al comprender que todo está escrito. Solo hace falta encontrarlo y hacerlo propio.
Saludos a todos los claustrales
Un ejemplo "en vivo" sobre los cambios de paradigma.
¿Conocen "a pie de aula"?
ttp://apiedeaula.blogspot.com/2008/05/en-calidad-de-pringuision.html. Me imagino que como casi todos los edu-bloguers sí. Pues va su autora, Lu Domench, a un concurso de méritos para Cátedra y pese a su largo y meritorio trabajo, del que el blog es solo un botón de muestra, su trabajo no se puede valorar según los apartados del baremo. Y en cambio sí puntúan por ejemplo, otras cosas presentadas por otros que precisamente se "basan" (por decirlo elegantemente) en cosas que ella ha hecho.
El paradigma de innovación TIC choca con el paradigma que sustenta la administración.
Como dice ella, de innoveision a pringueision...
Creo que si tratamos el tema de los paradigmas (científicos o epistemológicos) sería interesante conocer el papel que ha jugado, Auguste Comte, y su “filosofía positiva” en el devenir de las ciencias naturales o sociales y sobre diversas corrientes políticas.
En 1830-42 aparece "Cours de Philosophie Positive", del filósofo francés Auguste Comte, marcando desde sus cimientos la sociología y una nueva concepción (e ideología) de la cien¬cia. Comte, refiriéndose a los fenómenos sociales, escri¬bía que: "No hay en filosofía política orden y acuerdo posible más que sujetando los fenómenos sociales, como todos los otros, a las invariables leyes naturales". La doctrina positivis¬ta contempla la sociedad como un absoluto, algo invariable, regido por leyes naturales y por tanto subordinado a ellas, es una teoría sustancialista: lo real es en sí mismo. El Positi¬vismo separa ciencia e ideología (la ciencia es el orden y la ideología el desorden) pero tal premisa no deja de ser ideológica: la ideología de la incipiente sociedad burguesa indus¬trial. Para la ciencia positiva el conocimiento es objetivo, se basa en los hechos y sólo depende del objeto de estudio. El científico no afecta las investigaciones, no interacciona con su objeto de trabajo; es considerado neutral tanto en sus postulados como en sus prácticas. Es una ciencia descriptiva y "causal-explicativa", describe el estado de cosas existentes y da explicación del por qué de sus causas, sujetas a leyes naturales. El positivismo tiene una concepción determinista de la sociedad, determinada por leyes (causa-efecto) que obedecen a un "Orden Natural" dado. En este sentido es descriptivo, no cuestiona la "norma" y plantea que respecto a ella existe consenso. La norma jurídica es el efecto de la voluntad colectiva, es igual para todos y aceptada por la mayoría; es la minoría quien transgrede la norma. Para el positivismo el conocimiento, el saber, es el resultado de la acumulación (suma) de conocimientos. El positivismo defiende la hipótesis de que lo real se puede llegar a conocer.
http://es.wikipedia.org/wiki/Auguste_Comte
Perdonar la parrafada pero creo que, Comte, ha sido uno de los personajes que más ha influido en el pensamiento de las “ciencias” en los últimos doscientos años.
Andriu, estupendas reflexiones que comparto contigo. Respecto a los paradigmas que funcionan en los centros educativos públicos, creo que, en general, no hay paradigmas pedagógicos. Suele haber una mezcla rara de paradigma burocrático, economicista y psicologista. De hecho las corrientes dominantes en la educación no son pedagógicas sino psicológicas.
Eduideas, sobre joyas de la educación yo recomendaría dos:
- “Pedagogía General” de, J. F. Herbart, (Edit. Humanitas). A pesar de haber sido publicado en 1806 establece una serie de conceptos (instrucción, disciplina, tercer elemento…) que a día de hoy la mayoría de profesionales desconocen o malinterpretan.
- “Aprender a aprender” de, David Ausubel. Un pionero del aprendizaje significativo o de los mapas conceptuales.
Chelucana, gracias por esa joya bibliográfica de la que tomo nota. Coincido con tu apreciación de que “nada me pertenece”: como decía Lacan, es el Otro, el que habla por nosotros (Otro: lo simbólico, el lenguaje de lo social, la cultura)
Reitero: ¡cuánta enjundia teórica!
Yo no tengo tiempo de visitar esas joyas bibliográficas que citan; pero es algo que les agradezco. En Mis Favoritos están bien archivados los 9 CIO´s y ya habrá ocasión de revisitarlos en el futuro y rescatar tales joyas. La producción bloguística no ha de ser tan efímera como la pintan.
Las grandes parrafadas tienen la ventaja (salvo excesos e incontinencias extremas) de que serán leídas por los que no tengamos tiempo de enfrascarnos en lecturas más densas y prólijas.
Me interesa lo que dices, Juan A. Pérez:
"Respecto a los paradigmas que funcionan en los centros educativos públicos, creo que, en general, no hay paradigmas pedagógicos. Suele haber una mezcla rara de paradigma burocrático, economicista y psicologista. De hecho las corrientes dominantes en la educación no son pedagógicas sino psicológicas".
Una de mis esperanzas que deposité en este CIO era comprender el paradigma o -según señalas- no-paradigma con el que funcionamos (o disfuncionamos) en los "centros educativos públicos" (¿cambia mucho la cosa en los privados?).
Una tarea, "plis", para cuando puedas:
-¿A qué te refieres con que las corrientes dominantes en la educación no son pedagógicas sio psicológicas?
-¿Podrías aclarar lo de la "mezcla rara"?
Muchas gracias.
pd: Que conste que me siento un poco pez en esto... no piensen que mi declarada ignorancia es del género socrático, del que sabe en realidad más de lo que dice saber.
Soy un mar de dudas... Me estais metiendo en un berenjenal de órdago.
Lo primero, saludar a l@s conocid@s y presentarme al resto del claustro: Me llamo Manuel y soy un neófito en estas tecnologías y por lo que leo por aquí un lego en pedagogía a pesar de comer del trabajo con la tiza.
Por partes: La bibliografía que pasais, muy interesante, aunque a los más retrasadillos nos teneis que dar un plazo un poco amplio para poder repasar, por lo menos lo más sugerente. "Todo" va a ser difícil, ya tengo 50 años.
A los que sienten pudor de largar "tochos", sólo puedo animaros a que sigais haciéndolo: Se llega a conocer la situación de un modo más inmediato, sin tener que pasar por la biblioteca... "Me consta que contamos con claustrales con mucho que decir en este tema. Les hago un ruego: poquito a poco, que muchos nombre y teorías de golpe pueden ser indigestos."(Uno de los sabios consejos de Andriu)
Coincido en la deficiente formación de docentes en la universidad española: Estudié pintura.(Tuve la fortuna de disfrutar de una optativa: "Pedagogía del Dibujo" con el profesor J.C. Arañó Gisbert, la única relación con la que ya entonces contaba que fuera mi profesión, y donde por cierto me hablaron por primera vez de Ausubel, y otros cuantos más). Como se ha apuntado por aquí, el CAP, un trámite. La oposición otro. Las prácticas otro. Y menos mal que he tenido la fortuna de poder aprender de compañeros inquietos, inconformistas, inteligentes y generosos... También considero una fortuna haber dado con algunos CEP's que gracias a la teleformación me han permitido acceder a talleres a los que físicamente no podría haber asistido, por la distancia,los horarios y la incompatibilidad con la familia, y que han sido de gran utilidad para mi trabajo. La última vez que me tocó la diosa fortuna, cuando caí por goloso en Internet en el Aula, ha sido un auténtico Tsunami... Estoy conociendoos, estoy aprendiendo, me estais despertando inquietudes, me rompeis esquemas, me sembrais de dudas... Lo que digo del "berenjenal de órdago" no es broma... Estoy agradecido, y no imaginais hasta qué punto..."Las grandes parrafadas tienen la ventaja (salvo excesos e incontinencias extremas) de que serán leídas por los que no tengamos tiempo de enfrascarnos en lecturas más densas y prólijas." (Andriu dixit)
Por lo que corto momentáneamente, para no dar rienda suelta a mi incontinencia y obligaros a invitarme a abandonar este foro por pesado.
Amenazo: ¡Volveré!
Un abrazo
Hola de nuevo, amigos claustrales. Os he dejado un recado en el rincón del CIO. ¡A ver si entre todos conseguimos hacer fácil lo complejo!
http://claustroidealoficial.ning.com/forum/topic/show?id=1996448%3ATopic%3A3142
Saludos
Un saludo a todos/as.
Quisiera señalar que el tema de los paradigmas me interesa especialmente pero no por ello domino la materia: no soy un especialista, ni un teórico. Como ya he señalado repetidamente “se busca paradigma”: me cuestiono y cuestiono sobre teorías, principios, valores, actitudes o conceptos. Dicho esto, creo que siempre hay paradigmas en juego, explícitos y/o implícitos.
Andriu, señala que “un hilo invisible trenza y anuda una y otra convocatoria, de manera más o menos explícita.” Creo que así es. Será por aquello de las relaciones entres las partes y el todo…
Manuel, como muy bien describes (y también, han señalado otros claustrales) el famoso Curso de Adaptación Pedagógica es el talón de Aquiles de la docencia. Cualquier cosa menos formación pedagógica.
Olga, es patético el asunto que nos comentas sobre “a pie de aula”. En todo caso, creo que la blogosfera no va a ser indiferente ante arbitrariedades de este calibre.;)
Andriu:
Sobre tu pregunta: ¿cambia mucho la cosa en los privados?).
Mi valoración personal es que en la educación privada el componente economicista suele ser más determinante que otros factores. Lo cual no significa que sea todo así. Hay empresas y cooeperativas (privadas) que plantean alternativas más que dignas. Pero creo que hay dos grandes bloques en la educación privada: el economicista, que busca básicamente el lucro económico y/o el ideológico/moralista (sectas religiosas, empresas privas, fundaciones), que tienen fines paraprofesionales o paracurriculares (ideológicos, control social, moralización, captación, “formación”...). La educación pública, en todo caso, suele ser más transparente, está mucho más fiscalizada y suele tener fines y valores distintos (más democráticos), amén de ser mucho más laica.
Entiéndase que mi perspectiva se sitúa desde la educación social pero creo que, generalizando, se pueden extrapolar algunas ideas a la educación formal
Sobre la cuestión: ¿A qué te refieres con que las corrientes dominantes en la educación no son pedagógicas sino psicológicas?
La institucionalización, en el siglo XIX, de la pedagogía y de la psicopedagogía se hace bajo el discurso médico de la época en sus aspectos más operacionales de control y moralización en todo tipo de instituciones (asilos, reformatorios, orfanatos, escuelas...). Por otra parte, la psicología (dominante) se considera una ciencia de la salud, la ciencia de la conducta del individuo, del grupo o de la sociedad. Estos hechos marcarán las prácticas educativas hasta nuestros días.
Los discursos dominantes en las prácticas educativas se fundamentan más en los principios o saberes de los discursos psicológicos (conducta, modificación de la conducta, enseñanza-aprendizaje, cognición) que en los saberes propiamente pedagógicos (educación). De hecho, una parte importante de la pedagogía (p. terapéutica) asume los mismos criterios psicologistas. Y, todo esto, en detrimento de los discursos pedagógicos no psicologistas. Resumiendo, si hablamos de dos disciplinas diferentes (pedagogía y psicología) es porque cada una tiene un área del conocimiento diferenciada de la otra. El objeto o el sujeto de estudio o intervención de la pedagogía es diferente al de la psicología por mucho que haya quien los confunda. La psicología forma parte del corpus teórico de la pedagogía (igual que la lingüística, la antropología, el derecho...) pero no se funda en el discurso psicológico (conducta, inconsciente, salud...) sino que tiene su propio discurso. La pedagogía es la disciplina que tiene como objeto de estudio a la Educación: ni la salud, ni la conducta, ni el inconsciente, ni la rehabilitación, ni la reeducación, ni la reinserción.
Dicho todo esto, creo, que en la labor educativa están implícitos siempre otros paradigmas no educativos. El que yo llamo burocrático (ideología, leyes, normas, reglamentos, sanciones), el que llamo economicista que se centra en el lucro, en los principios neoliberales, en la reducción de costos, el rendimiento y el que denomino psicologista que se sitúa ideológicamente con los anteriores (salud, enfermedad, trastornos, conducta, control...). Y esto sin entrar en los aspectos propiamente ideológicos. En esta combinación de paradigmas implícitos tendríamos que analizar con lupa el papel que juegan conceptos como: “normal”, “trabajo”, “valor”, “rentabilidad” “capital humano”…
La expresión “mezcla rara” hace referencia a mi incapacidad para definirlo con claridad y para descifrar el trasfondo real puesto en juego. No logro desentrañar con claridad la articulación, efectos o consecuencias reales de esos paradigmas implícitos, transversales e interdisciplinares. Se me escapan muchos detalles…
Gracias por vuestros comentarios.
Salud.
He tardado, por mi particular paradigma de falta de tiempo, pero aquí estoy. Sinceramente, de momento, prefiero no leer los comentarios para no caer en la tentación de responder, aunque lo haré una vez publique éste.
Bajo mi punto de vista, en el profesorado en general se entrecruzan varios paradigmas que se resumen en uno: “somos perfectos, inmejorables, y hacemos todo lo que podemos”, podría ser el lema de lo que puede llamarse paradigma egótico (de ego y sicótico). Me explico. Partimos de la base de que sabemos más que alguien de algo, lo que puede ser un error de inicio. Probablemente confundimos los datos con la sabiduría, la repetición con el conocimiento, y la ausencia de interrupciones con el interés. Además, la búsqueda permanente de problemas externos que justifiquen males propios, tiñe nuestro paradigma de un punto de soberbia y ceguera que llega a ser peligroso. Nos creemos víctimas de un sistema que no funciona y que poco podemos hacer por resolver. Creemos que nadamos a contracorriente, que todo involuciona a nuestro alrededor, que cualquier tiempo pasado fue mejor, que somos la resistencia de la cultura, del saber, de lo valioso. Diferenciamos con demasiada facilidad entre enseñar y aprender, entre que “nosotros digamos” y se diga, confundiendo nuestro monólogo delirante con un verdadero diálogo que, me temo, difícilmente cabe en la estructura de nuestras escuelas. Creemos que la perfección ya la alcanzamos antes, que los políticos nos persiguen, que poco podemos mejorar ya, que hemos alcanzado el límite de cualquier buen hacer posible.
En definitiva, tenemos un paradigma, en general (insisto) más llorica que creativo, más cobarde que arriesgado, más triste que prometedor. Y como me estoy poniendo triste al volver a darme cuanta de lo que siento al respecto, momentáneamente lo dejo aquí. Tengo la sensación de repetirme una vez detrás de otra, de lanzar siempre el mismo mensaje, de ser “bestia” a la hora de decir que la única estrategia para que un profesor sea feliz con su tarea pasa, inevitablemente, por replanteamientos profundos, crisis personales que permitan que la oruga (quizás la de aquel cortometraje) se convierta en mariposa. O a lo mejor es preferible seguir siendo un “capullo”.
Abrazos y besos.
Recuerdo haber leído, durante la carrera, partes de la obra de Thomas Kuhn "La estructura de las revoluciones científicas", en la que se presenta y ejemplifica el concepto de paradigma científico.
Los paradigmas son para Kuhn, creo recordar, un entramado de teorías, creencias, presupuestos, valoraciones y prácticas que en un determinado momento histórico "funcionan" dentro de la comunidad científica.
Trasladado al ámbito de la educación tenemos algo así como un entramado de teorías, creencias, presupuestos, valoraciones y prácticas que en un determinado momento histórico "funcionan" dentro de la comunidad educativa.
Eso hace este debate más complejo y más rico.
Así, por ejemplo, si quisiéramos dilucidar cual sería el paradigma en el que está instalada mayoritariamente la comunidad educativo valdría para ello apelar a varias de las cosas que se han ido diciendo hasta ahora:
a) El modelo de clase magistral o algo similar como modelo de enseñanza-aprendizaje, frente a planteamientos más participativos e innovadores (véase la noticia que linkea Chelucana y su "juego" sobre en qué consiste aprnder).
b) La creencia en la infalibilidad o al menos en la suficiencia del profesor frente a la idea de que en la renovación y autocrítica está la solución a los males de la educación (Juanjo).
c) La concepción de la pedagogía como íntimamente ligada a la psicología frente a la petición de una radical autonomía entre ambas (Juan A. Pérez).
Supongo que, con la definición de paradigma en la mano, éstas son sólo algunas piezas del puzzle completo.
Mientras que en el conocimiento científico de lo que se trata es fundamentalmente del asunto de la verdad, en el caso de la educación lo que el paradigma persigue es el aprendizaje, supongo.
De ahí la pregunta de Chelucana: "¿Cómo aprendemos?".
De ahí -intuyo- la insistencia de Juan A. Pérez en que se hable menos de psicología y más de educación.
La pregunta, el problema, sería pues: ¿Qué paradigma educativo es el que funciona mejor a la hora de mejorar en cantidad y calidad el aprendizaje del alumnado?
Es una pregunta actual porque no hay nada que esté más de moda que el fracaso escolar indiscriminado.
Thomas Kuhn hablaba en esa misma obra de "periodos de ciencia normal", de "periodos de crisis del paradigma", de "periodos de revoluciones científicas" y del consiguiente "cambio de paradigma".
¿Es pertinente trasladar estas categorías a nuestro contexto educativo? ¿estamos en un periodo de "crisis del actual paradigma", uno de cuyos síntomas sería el galopante fracaso escolar? ¿se avecina un "periodo de revolución... pedagógica", un "camio de paradigma"?
No sé, sólo lanzo una hipótesis no exenta de cierta belleza, en cuanto nos permitiría aclarar la situación de cambio en la educación que parecemos -o queremos- percibir algunos a la luz de la teoría de Kuhn en torno a los cambios de paradigma.
Si estuviera encaminado en mi hipótesis, aún quedaría por esclarecer lo principal:
1) ¿en qué consiste el "viejo" (o actual) paradigma?
2) ¿Hacia qué nuevo paradigma vamos... o queremos ir?
...No sé. El tema no es moco de pavo. Siento que escribo y no avanzo. A ver si entre todos...
Saludos.
También, como Juan José, he tardado en volver. Quería documentarme para intervenir con mayor propiedad. He leído bastantes cosas en la red y busqué un par de libros sobre modelos pedagógicos y su aplicación. Lamentablemente, terminando 2º. de Bachillerato dentro de unos días y con la organización de final de curso de un macrocentro entre mis manos, creo que me será imposible documentarme como es debido para este debate, tal vez más para filósofos por los derroteros que ha tomado que para humildes profesores de a pie. Así que he desistido de ello, pero voy a intervenir con ilusión. Y es que, Juan José, aquí el único “capullo” que hay soy yo, porque estoy teniendo que releer varias veces algunas intervenciones para enterarme medianamente de algo. Me temo que mi intervención va a ser ingenua y carente de profundidad teórica. ¡Qué le vamos a hacer!
¿Se busca paradigma educativo ideal? La verdad que nunca he hablado con algun/alguna compañero/a que me dijera: “Yo soy educativamente constructivista/conductista/psicologicista, etc”. ¿Pero de verdad dentro del aula practicamos un modelo educativo determinado? Si practico una introspección sobre el modelo educativo que puede ser el yo aplique, no encuentro una respuesta satisfactoria. En realidad, sólo sabría contestar intuitivamente. A ver si puedo ordenar lo que quisiera decir en esta participación.
Cuando se habla del “proceso de enseñanza-aprendizaje”, debemos darnos cuenta, a mi parecer, que nos estamos refiriendo a algo dinámico y recíproco. Una carrera es un proceso; la llegada es un estado, un fin o una consecución. El proceso implica cambio (por ejemplo cambio de ritmo o cambio de estrategia en la carrera), renovación constante, avance o retroceso, pero nunca parada (entonces terminaría el proceso y se pasaría al estado, al estado estático o de parada), hasta decelerar es un proceso siempre que no implique una parada total. Los/as implicados/as en el proceso de enseñanza-aprendizaje intervienen por igual, dan y reciben por igual, se implican de la misma manera. Todas las partes deben estar dispuestas a dar y a recibir. Hay que mantener un estado abierto a la entrega y a la aceptación. Y díganme, ¿no es la vida acaso un proceso continuo de enseñanza y aprendizaje? Quiero decir con todo esto lo siguiente:
1-Que profesorado y alumnado enseñan y aprenden. Si, sólo nos vemos como docentes, si no estamos abiertos a aprender del alumnado, si pensamos que al profe no se le enseña sino que el profe solamente enseña, no vamos, según mi humilde opinión, por buen camino. Hay una cierta soberbia en el docente y un alejamiento de las posibilidades de aprendizaje que te puede llegar a brindar el alumnado. Hablando de un tema cualquiera, ¿no les ha recomendado el alumnado a Vds. películas, vídeos, cómics o programas de televisión relativos? A mí sí, muchísimas veces. Generalmente en el planteamiento de debates y en el comentario de dónde se trata el tema del debate propuesto. Por no hablar de las inmensas posibilidades que nos ha traído internet para interactuar (valga la aliteración) con el alumnado.
2-Que el proceso no puede detenerse porque, sencillamente, se termina. Entonces hay que abrir un nuevo proceso. Pero si admitimos que el proceso es dinámico, cambiante, autorregulador, variable, flexible y permeable, tendremos que admitir entonces la dificultad en la aplicación de un único modelo educativo en el contexto del interior del aula con 30 alumnos/as bastante diversos/as entre sí durante casi 9 meses (con todo lo que este contexto apareja en sí). De este modo, el proceso de enseñanza-aprendizaje no es una carrera de velocidad, por seguir con el símil, si me lo permiten, sino una carrera de larga distancia. Durante una carrera de resistencia o larga distancia, por ejemplo una prueba de 10.000 metros, se suceden múltiples situaciones diferentes: la cabeza y la cola de la carrera va cambiando, las distintas estrategias entre los corredores se suceden, algunos se van quedando descolgados y, sin esperanza de ganar la carrera continúan corriendo para llegar, no para ganar. A lo largo de un curso, las estrategias puestas en práctica en la clase deberían cambiar y renovarse en función de muchas circunstancias. Llegado un momento, creo que el proceso termina autorregulándose y los caminos (los modelos, las prácticas, los usos o como quiera llamárseles) se nos ofrecen por sí solos. Nada hay más desalentador para el alumnado como el saber perfectamente lo que le espera ese día en una materia x. Esto me da lugar para el siguiente párrafo.
3-Ya ni sé cuántas veces lo he dicho ni en cuántos sitios distintos. Es inaudito que tantísimos procedimientos estén adaptados modernamente a los medios de los que disponemos, excepto el proceso de enseñanza-aprendizaje. Me resulta auténticamente inaudito.
En mi instituto el profesorado pasa lista, redacta incidencias y pone notas con una maquinita algo mayor que una tarjeta de crédito. Todos esos datos pasan a un ordenador central con el que el jefe de estudios los gestiona y organiza. A segunda hora todos los días, les llega a los/las padres/madres del alumnado que ha faltado a primera hora un sms al móvil informándole de que su hijo/a no ha asistido al centro y que dicha falta debe ser justificada debidamente a/a la tutor/a. El programa calcula de cara a las evaluaciones las estadísticas de rendimiento y extrae una gran cantidad de información del grupo en cuestión para el tutor y el equipo educativo. Una extensión del programa permite a los/as tutores/as justificar las faltas del alumnado de su grupo de todo un mes en 10 minutos a golpe de varios “clics” de ratón, en el insti o en su propia casa. También permite obtener múltiples informes sobre cualquier alumno/a. Una aplicación web permite a las familias acceder a través de internet al expediente de su hijo/a pudiendo consultar sus faltas, sus incidencias, sus notas, su horario, sus profesores, etc desde su propia casa, sin tener que asistir al centro para recibir la información. La verdad que es costoso mantener a pleno funcionamiento este sistema.
Pues bien, lo que me resulta inaudito e incomprensible de todo punto, es que el día a día de algunos/as profesores/as sea una tiza, una pizarra, un libro y nada más. Así, mi impresión es que desde la Atenas del s. V a. C. poco o nada ha cambiado en Educación. Más innovador me parece, por ejemplo, Epicuro, paseando con sus alumnos por el huerto y hablándoles de la vida que algunos/as docentes de hoy. En el aula temática de una materia x de mi insti, sencillamente no existe tematización. El profesorado que imparte la materia parece tener una resistencia numantina a cualquier tipo de novedad que sea la tiza y la pizarra. La único que adorna las paredes de ese aula son carteles en los que se exige silencio, orden, limpieza y disciplina (que son cosas muy buenas, no digo yo que no). Yo pensaba que realmente tal vez esta materia no pudiera impartirse de otra forma. Y una mierda...(con perdón). En un curso reciente sobre competencias básicas, uno de los ponentes, jefe de estudios de un instituto y profesor de la materia a la que me refiero sin nombrarla explícitamente, nos enseñó su modelo de trabajo y quedé maravillado. Entonces me di cuenta claramente de que es el profesorado el que aburre y desmotiva al alumnado sistemáticamente. No entiendo como los funcionarios docentes no estamos obligados a asistir a cursos de actualización científica y didáctica. Algunos/as no quieren dejar la tiza ni un solo día. Les horroriza el cambio. ¿Recuerdan el CIO del blog de Pedro Villarrubia? Me resulta inaudito.
4-Un buen indicador de que el sistema funciona es cuando el alumnado me pregunta antes de empezar: “Profe, ¿qué vamos a hacer hoy?”. No lo hacen desde el principio sino cuando ya llevamos varias semanas y no se repite un método, siendo cada día diferente en el sistema de trabajo, en el sistema de enseñanza-aprendizaje. Desde mi punto de vista, una parte muy importante de mi trabajo como docente es la investigación, la búsqueda de nuevos materiales de aplicación didáctica o el redescubrimiento de antiguos materiales, las propias aplicaciones didácticas posibles de los mismos en consonancia con los temarios de las asignaturas de mi especialidad. Otro buen indicador es la autoevaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje en la clase, con el alumnado.
Después de esta larga reflexión, puedo decir sobre los paradigmas o modelos educativos posibles lo siguiente. Apenas los conozco teóricamente y su aplicación práctica me resulta difusa. Es verdad, como apunta Andriu, que ni en los estudios universitarios nos enseñaron una palabra sobre didáctica, ni el C.A.P. nos ayudó mucho a formarnos como pedagogos, pero también debo decir honradamente que, en mi corta experiencia docente, aunque no me he ocupado teóricamente sobre ello, pero sí es seguro que todos los días me pregunto, ¿cómo puedo hacer esto?, ¿esto que he hecho ha resultado o no? ¿y si mañana replanteo esto, esto y lo otro de una manera diferente? ¿cómo puedo explicar esta parte tan teórica sin que el alumnado se aburra? y muchas preguntas más. Y de las propias preguntas me surgen, la mayoría de veces, algunas respuestas.
Sí puedo y prefiero, como Olga Díez, contestar intuitivamente, y creo que ya lo he hecho (aunque también he demostrado que conozco los Cerros de Úbeda, ¿no?)
Juanjo:
Contundente y crítica reflexión de un paradigma que, si me lo permites, yo casi clasificaría como: paradigma de la mendacidad.
Gracias por esta cruda pero necesaria visión de lo educativo.
Andriu, me gustaría poder contestar las preguntas que tan agudamente has planteado pero no me queda más remedio que suscribir tus palabras: “...No sé. El tema no es moco de pavo. Siento que escribo y no avanzo. A ver si entre todos...” Como decía una profesora que tuve: lo que no se sabe expresar con claridad es porque no puede pensarse claramente. Esto es lo que me pasa: tengo muchas dudas y preguntas pero pocas respuestas y tengo mucho más claro lo que no se debe hacer que lo que si de debe hacer.
Ricardo, como bien señalas los paradigmas no son sólo un asunto teórico. La propia práctica, el quehacer cotidiano en los espacios educativos puede ser efecto de alguna teoría o la base para fundamentarla. En mi caso, precisamente, mi propio desconocimiento teórico y mi experiencia eminentemente práctica es lo que me ha llevado a cuestionarme mi propia práctica y mis propias teorías.
Gracias por vuestras reflexiones y aportaciones. Es un tema denso y complejo que me obligará a releer todas y cada una de vuestras aportaciones. Pero lo haré con mucho gusto y agradecido por vuestro esfuerzo. Llevo días escribiendo, reescribiendo, borrando y volviendo a empezar una y otra vez y tengo la sensación de divagar y divagar… cuando logre escribir algo con un mínimo de sentido y coherencia ya lo publicaré en el próximo post.
Un abrazo.
...Y paradigmas fuera de paradigmas, como en las Escuelas Libres
http://ampalalatina.wordpress.com/
Ups! Perdón! Este es el enlace, je,je...
http://crimentales.blogspot.com/search/label/Educación
Un saludo a todos/as.
Aquí algunas vagas reflexiones…
En la introducción a este IX-CIO exponía un ejemplo real de hechos y situaciones que te llevan a cuestionarte las ideas y las prácticas propias o ajenas. A partir de dicho ejemplo podemos cuestionarnos sobre si la dinámica de funcionamiento institucional produce un impacto mayor en la adquisición de conocimientos, hábitos o valores que las teorías y prácticas que un determinado profesional o grupo de profesionales puedan tener (rodillo institucional). Podemos profundizar sobre los paradigmas, las ideas e intereses que realmente condicionan las prácticas educativas. Podemos cuestionarnos por las contradicciones entre la teoría, la práctica y la realidad.
En el análisis o en la práctica educativa no podemos obviar determinados discursos históricos que han construido las instituciones y los profesionales. En cualquier disciplina social encontramos definiciones, ideas, conceptos que constituyen las premisas a partir de las cuales se construirá un andamiaje conceptual o práctico. Me llaman la atención las corrientes que insisten en proclamar ciertos determinismos (teológicos, naturales, sociales, genéticos, culturales…) de los que las prácticas educativas están impregnadas hasta la médula. Me gusta preguntarme por cómo se define a las personas en cada paradigma, en cada teoría, en cada práctica:
¿Se las considera y se las trata como responsables, autónomas, libres o como cosas, números, expedientes, datos…?
¿Cabe en sus discursos y en sus prácticas la dignidad humana?
¿Tienen las personas capacidad de elección o están determinadas o condicionadas como ratas de laboratorio?
¿En nuestros propios discursos y prácticas educativas incluimos o excluimos en relación a la clase social, etnia, sexo, genero…?
¿Al servicio de quién estamos?: ¿de quien nos paga?, ¿de la ley?, ¿de los educandos? ¿al propio? ¿Cómo se articula dicha relación?
¿Nuestras actividades las realizan las personas libremente o bajo coacción? ¿En qué medida o grado? ¿Con qué métodos, con qué medios, con qué procedimientos y con qué fines? ¿Con qué excusas?
En la educación no formal, tanto con menores como con adultos, la tendencia general es la de definir a los “sujetos” como “objetos”. Las personas desaparecen bajo una multitud de categorías que les niegan su propia responsabilidad: menor, fracasado, enfermo, asocial, riesgo social… Creo que hoy día estamos en condiciones de cuestionarnos, aunque sólo sea teóricamente, un elemento común a algunos paradigmas de la historia del pensamiento y de la ciencia: el determinismo. Las personas desaparecen para convertirse en un producto: bien de la sociedad, de los genes o la historia, bien del ambiente, la patología o algún dios. Cuando una teoría define al sujeto como objeto, lo despersonaliza y le asigna un lugar fijo e inmutable. Cuando alguna ley (natural, genética, social…) define a las personas como irresponsables o determinadas por equis “hechos científicos”, entonces, aparecerán profesionales de todo tipo que directa o indirectamente tutelaran e incapacitarán a las personas. Son teorías y profesionales que implícitamente se articulan con las ideologías de control, segregación y exclusión social. Pero, eso si, siempre lo harán por el bien de los demás: en sus discursos no faltará nunca un halo filantrópico de Ayuda, Amor o más.
Creo que estamos en condiciones históricas de superar esos discursos deterministas, incapacitantes, paternalistas, filantrópicos y salvacionistas. Es necesario analizar con rigor cómo define cada teoría y cada práctica a las personas con las que trabaja. Hay que analizar con rigor en qué lugar las pone: responsable/irresponsable, capacidad de elección/determinismo, autónomo/tutelado. Hay que analizar con rigor tanto los fines y valores como los procedimientos. En necesario pararse y pensar.
Hay un discurso preponderante en las prácticas de la educación social que la sitúan entre la caridad asistencialista y el puro control social. Muchos centros educativos acaban siendo, esencialmente, “centros de contención”. Los discursos epistemológicos, teóricos y prácticos no se corresponden con los presuntos fines y valores, por no hablar de derechos y libertades (aquí es donde me da la risa). En la educación formal tenemos un botón de muestra en lo que el Sindic de Greuges de Catalunya ha denunciado sobre los guetos y la segregación que se están produciendo en los centros educativos públicos y privados de la educación formal (http://www.sindic.cat/ficheros/informes/60_INFORME%20SEGREGACIO%20ESCOLAR.pdf). ¿Cuál es el papel de los centros educativos? ¿Qué se hace? ¿Cómo se articulan estas prácticas educativas con el discurso neoliberal? pero de verdad. Obviamente no es un problema esencialmente educativo pero, en la práctica real, qué cony se hace en los centros educativos.
¿Cómo se aprende? A mi esta pregunta me supera; yo no lo se. Puede que haya diversas maneras de aprender. Igual que cada uno tiene un físico único, una huella digital única, un código genético único o un habla particular, también es posible que cada uno sea capaz de ¿aprender? ¿adquirir? ¿aprehender? o ¿vivir? la información, el conocimiento, la educación y la cultura de una manera particular. Cuando alguien va a comprarse unos zapatos no le preguntan que edad tiene sino qué número de pie calza. En las teorías y prácticas educativas existe el prejuicio de atribuir a cada edad una determinada capacidad para aprender unas cosas u otras. En todo caso, parto de la premisa fundamental de que el fin de la educación ha de ser ético.
En el post anterior hablaba de los paradigmas implícitos (burocrático, economicista y psicologista) que se articulan con otros bien explícitos. Los paradigmas del neoliberalismo (privatización de la vida, de los estados, de las guerras, de los derechos y libertades), del darwinismo social (lucha por la supervivencia, la competencia y la ley del más fuerte) y de la ideología médica (eugenesia social, estados terapéuticos, enfermedad, “prevención”) crean unas estructuras de pensamiento, control y dominación que impregna los discursos y prácticas educativas. Nos cuesta reconocer que la cultura occidental dominante adora los dioses de la guerra y de la violencia o que la Ley del Silencio manda aquí, en Coslada o en Pekín. Nos cuesta aceptar que la escuela no educa o que educa mucho menos que la TV, el cine o la Internet. Todavía nos movemos entre las creencias de que “el hombre es bueno por naturaleza” y la de que “el hombre es un lobo para el hombre”. Estos pueden ser algunos de los paradigmas mentales de los que tendríamos que desembarazarnos de una vez.
Por otra parte, con las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación se están poniendo en tela de juicio muchos de los paradigmas educativos tradicionales. Los expertos en educación y NTIC están planteando cosas como por ejemplo:
Una nueva definición y rol de docentes y educadores.
Una nueva definición y rol de educando,
Nuevas formas de ¿aprender? ¿adquirir? ¿aprehender? ¿vivir? la cultura y la educación. Nuevas didácticas.
La ruptura de los tradicionales límites de tiempo y espacio.
Nuevas fuentes de conocimiento.
Acceso a la información más actual y precisa.
Incremento de la motivación de educadores, profesores y alumnos.
Familiarización con las NTIC y preparación para el mundo laboral.
Desarrollo y aprendizaje del trabajo colaborativo y aumento de las interacciones comunitarias.
Nuevas formas de interacción: escuela-alumno, escuela-familia, escuela-entorno (bibliotecas, bases de datos, asociaciones, centros culturales, ayuntamientos).
Mayor capacitación para la lectura, escritura, localización y gestión de información. Más y mejores medios y planteamientos para la resolución de conflictos.
La información binaria posibilita la gestión de la información o su propia producción en múltiples formatos (texto, imagen, animación, sonido T.V.): ya no se aprende memorizando textos lineales, estamos en otra dimensión en la transmisión, adquisición y producción de conocimientos.
Es evidente que estamos ante una nueva realidad que posibilita la construcción de nuevos paradigmas pero así, a voz de pronto, yo diría que el uso de nuevas tecnologías entraña tantos riesgos como posibilidades. Estamos en el principio de esta revolución tecnológica de lo digital y el uso social o educativo que se les de está por ver, sus efectos también. Por lo pronto, en nuestro contexto (pobreza, precariedad, paro, segregación, fracasos, acosos, absentismos; Conflictos…) es probable que esas propuestas educativas sólo se desarrollen en los sectores privilegiados de la sociedad y que creen nuevas brechas sociales y personales. Porque, obviamente, no podemos descontextualizar la actual revolución tecnológica de la ideología e intereses económicos dominantes. ¿No?
Chelucana, gracias por esos magníficos enlaces.
Salud.
Sigo sin leerme a Morin ni todos esos enlaces que ponéis aqui. Quizás obedezco al paradigma de la falta de tiempo, o al paradigma de creer que ya lo sé todo, o al paradigma del mínimo esfuerzo.
Pero aún así, como Ricardo, no quiero dejar de agradecer todas esas grandes preguntas que nos haces acerca de las personas, que al fin y al cabo deberíamos ser el sujeto y no el producto de la Educación.
Tengo claro que en ningún cursillo ni en ningún curriculum o eso que llamamos Proyectos de Centro he encontrado respuesta a esas preguntas, pero lo que es más grave, ni siquiera las preguntas que mencionas. Palabras generales, declaraciones de intenciones, generalidades o localismos excesivos pueblan nuestros papeles oficiales.
Lo que planteas acerca de las NTIC (algunos prefieren quitarle la N, cuando para mí lo más característico es su novedad y continuo cambio) es cierto, pueden servir de punto de partida para plantearse muchas cosas acerca de la educación.
A partir de un vídeo, ¿Matan las escuelas la creatividad? se ha generado un debate donde parece negarse la mayor:la creatividad no es tan necesaria en la escuela como otros factores, y por lo tanto de trata de un crimen menor, y hasta aceptable y necesario.
Leído lo que nos planteas yo lo veo aún más horrendo: negando la creatividad a los niños los estamos mutilando como personas, negándoles la imaginación desde pequeños les robamos parte de sus sueños y autoestima y los alejamos de si mismos.
No dejen, si pueden, de ver este vídeo también:
¿Cómo se puede animar a un niño? Use su imaginación
No me olvido de nuestro CIO, cuando acabe con el agobio de los de 2º de bachillerato, vuelvo con tranquilidad, me leo tras las intervenciones y si tengo algo que añadir lo añado.
Saludos, Montse
Un saludo.
Bueno...
Ya sabéis que este blog no tiene hora ni fecha en el calendario. Podéis seguir aportando si os parece oportuno... es un tema siempre incompleto.
Creo que es el momento de comenzar a hacer las gestiones para encontrar la sede del próximo CIO: X-CIO.
El tema de este IX-CIO era complejo y duro de pelar. Gracias por vuestros comentarios e interés.
Pedro, gracias por esos dos estupendos videos.
Montse, Gracias. Cuando te vaya bien aquí estaremos.
Un abrazo
Amigos claustrales,
Ya tenemos nueva sede para el X-CIO: el próximo Claustro Ideal Oficial tendrá lugar en Eduideas(http://eduideas2.blogspot.com/).
Un saludo a todas/os
Estupendo. Nuestro CIO sigue adelante. Un saludo a todos/as.
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