Qué es la autoestima es la primera pregunta que debemos plantearnos. ¿Qué es lo que entendemos cuando hablamos de autoestima?
A grosso modo la mayoría de profesionales, incluso, la población en general, vendrá a plantear que la autoestima es la valoración o consideración que hacemos de nosotros mismos. Es el cómo nos valoramos, es el nivel de aprecio que tenemos sobre nosotros mismos. Algunas definiciones apelan a la racionalidad y el conocimiento, otras a la afectividad y otras articulan ambos elementos. Creo que es una visión poco profunda de la cuestión, superficial y simplista.
Por otra parte, en los “informes” y “proyectos” de profesionales o políticos la autoestima es un concepto que en los últimos años se ha ido popularizando y normalizando. Así, es muy habitual escuchar entre profesionales varios (educadores, maestros, profesores, psicólogos, psiquiatras, abogados y fiscales…) frases tipo como: “no tiene autoestima”, “tiene poca autoestima”, “tiene un problema de autoestima”. La autoestima se utiliza profesionalmente como si fuese algo objetivo: científico. Sin embargo, es una categoría con muchos claros y oscuros. Es otra categoría donde cada maestrillo tiene su librillo. Es difícil saber qué quiere decir alguien cuando habla de autoestima.
Creo que es relevante plantearse otras cuestiones acerca de la autoestima. ¿Es la autoestima una propiedad del individuo? ¿Cómo se crea la autoestima? ¿Es una construcción? ¿Si es una construcción es personal o social? ¿O es una relación indisoluble?
Planteándolo a las claras, la autoestima es mucho más la valoración que hacen los demás sobre uno que lo que realmente se valora uno. La autoestima es una construcción más social que personal: las personas tienden a valorarse en función de lo que los demás las valoran: ahí están el “éxito”, la “fama”, la “popularidad”, el “prestigio”, la “imagen” o la “titulitis”.
¿En qué lugar se sitúa la autoestima si echamos un vistazo a la Pirámide de Maslow? Para Maslow, la base de su jerarquía de necesidades son las fisiológicas, seguidas de la necesidad de seguridad, de las necesidades sociales, de las necesidades de reconocimiento y por último las necesidades de autorrealización. El nivel de la autoestima quedaría en un cuarto lugar en esta jerarquía psicológica. Sin embargo, si atendemos a lo que se ha mostrado a partir de lo que, René Spitz, conceptualizó como hospitalismo podemos plantearnos las prioridades humanas de forma diferente a las de la Pirámide de Maslow.
Los bebes y niños pequeños mueren si son tratados con desdén, con indiferencia o apatía. Las personas necesitan ser reconocidas. Necesitan ser estimadas, necesitan tener un lugar de reconocimiento. Niños y jóvenes lo buscan continuamente, buscan su lugar social: lugar con valor (aunque sea negativo). Los adultos también aunque con más recursos. Muchas de las “patologías” o de los “trastornos” que presentan niños y jóvenes en determinadas instituciones educativas son efecto de la propia institución educativa, sería algo así como el “síndrome educacional”.
Por inferencias y resumiendo, la autoestima nos la dan en el conjunto de relaciones que establecemos con nuestro entorno social. Desde la educación es responsabilidad de educadores dar la autoestima tanto como alumnos o “usuarios” como de ciudadanos. La educación debe dar al sujeto la parte de autoestima que le corresponde como tal y, también, la autoestima que le corresponde como ciudadano. La construcción de la autoestima no es objetiva y es compleja. Pero familia, guarderías, escuela o institutos dan a los sujetos gran parte de la autoestima que estos poseen. El papel de las instituciones y el lugar (categorías) en que se pone a los sujetos configuran parte de la autoestima que estos adquieren. El educador, en cualquier caso, tiene la obligación de reconocer explícitamente la dignidad del sujeto de la educación en las formas y en el contenido tanto como que ciudadano.
Direcciones de interés.
AUTOESTIMA
http://www.psicopedagogia.com/definicion/autoestima
http://www.monografias.com/trabajos12/elpoderde/elpoderde.shtml
http://es.wikipedia.org/wiki/Autoestima
La jerarquía de necesidades de Abraham Maslow
http://www.gestiopolis.com/canales/gerencial/articulos/18/jerarquia.htm
Abraham Maslow
http://www.psicologia-online.com/ebooks/personalidad/maslow.htm
La Pirámide de Maslow
http://www.gueb.org/motivacion/La-Piramide-de-Maslow
Abraham Maslow
http://webspace.ship.edu/cgboer/maslowesp.html
Hospitalismo de Spitz
http://es.wikipedia.org/wiki/Hospitalismo
Hospitalismo
http://www.educacioninicial.com/ei/contenidos/00/0500/508.ASP
8 comentarios:
Antes de nada he de decir q, la autoestima, es un campo q no conozco en profundidad, pero me parece muy interesante la reflexión que haces. Y es que en muchas ocasiones tenemos que oir eso de que el/la niñ@ o el/la joven no tiene autoestima (tal y como comentas en el post), siendo este un concepto un tanto subjetivo.
Una de las cuestiones más interesantes es cuando hablas del claro carácter SOCIAL para entender la autoestima. Me parece una visión muy acertada.
Bueno Juan, he de decirte q navengando por la red, me he topado con tu blog. Y es q por lo q parece somos colegas. Hace ya unos meses pusimos en marcha www.educablog.es, y en estas fechas estamos en busca de espacios relacionados con la educación social con el objetivo de intercambiar experiencias, noticias... Un placer haberte encontrado, nos leemos!.
Roz, me alegro de que te parezca interesante el tema de la autoestima. Pienso que el carácter social de la autoestima es un asunto fundamental para los educadores.
La verdad es que ya conocía educablog y me parece un estupendo blog.
Saludos
Hoy vengo cabreado por otros motivos, pero hace ya un tiempo que leí el blog y me genera muchas dudas este tema, la verdad.
Como educador social, creo que lo que hago influye en la autoestima de los sujetos, pero tengo muy claro que en ningún momento es mi objetivo de trabajo. Y me cabrea profundamente que, tanto en proyectos socioeducativos como en valoraciones individuales y hojas de seguimiento, much@s educadores/as incluyan "elevar/aumentar la autoestima" como objetivo. Me pregunto varias cosas: ¿cómo lo miden? (sin contar el ojo clínico) ¿cómo evalúan el cumplimiento del objetivo? ¿qué indicadores establecen? Y, sobre todo, me pregunto: ¿es eso un objetivo propio del educador social? Y me contesto: ni por asomo. Creo en el trabajo en equipo y en que hay otro profesional que tiene más conocimientos en el campo de la autoestima, más herramientas para evaluar y más base para saber de lo que habla que yo: el/la psicólog@. Y no me siento inferior a él por ello, sencillamente prefiero delimitar la parcela de cada uno.
No discuto que la labor del educador social influya en la autoestima, e incluso que pueda mejorarla, pero, en todo caso, es un efecto secundario de esa labor. No es, en ningún caso, un objetivo a alcanzar. Y me surgen dudas sobre si el plantear objetivos que escapan a la labor socioeducativa no será consecuencia de un complejo de inferioridad mal llevado.
Y otro día me meteré con las habilidades sociales, que también dan para mucho... De hecho, parece que hay educadores/as que las usan para todo...
Salud.
Flint.
Y, diablos, Juan Antonio... dale caña a esto... Se agradece leer tus reflexiones y desde marzo ya ha llovido...
Salud.
Un saludo amigo flint. Me alegro de verte por aquí.
Coincido contigo en que la autoestima no debe ser un objetivo educativo (pero creo que somos minoría). Cuando hablo de autoestima parto de mi propia definición que no tiene nada que ver con las entelequias psicológicas o psiquiátricas. Entiendo como parte de esa definición de "autoestima" ese lugar simbólico en el que el profesional coloca al sujeto, en cómo lo define o qué categorías utiliza para definirlo. Resumiendo, en cómo trata el profesional (institución) a los sujetos.
“Los bebes y niños pequeños mueren si son tratados con desdén, con indiferencia o apatía”. Como dice el refrán: “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio”. Por eso afirmo que la educación debe dar al sujeto la parte de autoestima que le corresponde como tal y, también, la autoestima que le corresponde como ciudadano”
Cuando afirmo que “la educación debe dar al sujeto la parte de autoestima que le corresponde como tal y, también, la autoestima que le corresponde como ciudadano” quiero significar que en todo momento el profesional debe colocar al sujeto en un lugar de respeto, de consideración y de valor. Entiendo que el profesional debe utilizar categorías que no estigmaticen, degraden o infravaloren a las personas (adicto, dependiente, inadaptado, conflictivo…). Y, siempre, el profesional a de RECONOCER el valor intrínseco del sujeto como tal, como persona y ser humano (dignidad). Reconocer al otro como ser humano con valor no puede ser negociado, no debe depender del cumplimiento de normas o de que el sujeto haga o no haga tal o cual cosa: el reconociendo del valor del otro debe ser requisito sine quanum para cualquier tarea profesional.
Interesante artículo. En mi opinión, la autoestima ni se tiene ni se da. El niño (o el bebé) la construye a partir de la imagen que sus figuras de apego primario (madre generalmente) proyectan de él.
Y entre las referencias que aportas, sugiero un libro imprescindible: "El niño feliz" de Dorothy Corkille Briggs, Ed. Gedisa
Anónimo/a, totalmente de acuerdo contigo: ni se tiene ni se da, literalmente hablando. Es una construción mutua con mayor peso en la infancia y algo menos en la edad adulta.
Tomo nota de tu sugerencia bibliográfica. Gracias.
Un saludo
Perdón,
Anónimo/a era yo. La torpeza del principiante :-)
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