viernes 23 de febrero de 2007

LA EDUCACIÓN SOCIAL: ¿FUTURO INCIERTO O CARGADO DE ESPERANZA?

La figura del educador/ra sigue siendo una figura profesional bastante desconocida e infravalorada. La educación social surge y se desarrolla en el marco de unos estados que asumen la responsabilidad de satisfacer las necesidades básicas de la población (educación, salud, trabajo, vivienda). En la medida en que la globalización neoliberal tiende a la privatización de todos los servicios, incluidos los básicos, la educación social recibe el impacto de una serie de políticas que la colocan en la precariedad y el ostracismo político, administrativo y social. Es una profesión relativamente nueva pero en crisis y muy desconocida tanto para los ciudadanos como para otros profesionales de la educación.




¿Qué es la educación social?


En nuestro contexto más inmediato la educación social se estructura a partir del R. D. 1420/1991. La educación social como profesión reconocida es muy reciente en nuestro ámbito (España) aunque anteriormente al R. D. 1420/1991 había diferentes prácticas sociales que estructuraban distintas respuestas educativas a las necesidades personales y sociales del momento. El citado Real Decreto establece en su Anexo (Primera), lo siguiente: “Las enseñanzas conducentes a la obtención del título oficial de Diplomado en Educación Social deberán orientarse a la formación de un educador en los campos de la educación no formal, educación de adultos (incluidos los de la tercera edad), inserción social de personas desadaptadas y minusválidos, así como en la acción socio-educativa.” La educación social tiene un campo de actuación teórico y práctico muy amplio que alcanza a ámbitos que van desde la infancia y la juventud hasta los adultos o la tercera edad; desde acciones curriculares y académicas hasta acciones no formales e informales, de ocio y promoción cultural; desde problemas de inadaptación social hasta la atención a los problemas de exclusión social o a las actividades educativas de inclusión. Desde actividades de participación social hasta la educación y formación de adultos.


Desde el final de la Primera Guerra Mundial tanto en Francia como en Alemania se van desarrollando acciones institucionales que articularán los principios de una nueva profesión (la educación social en Alemania y la educación especializada en Francia), con el objetivo de atender las secuelas de la guerra y la pobreza: la marginación, la inadaptación y exclusión social. Esta nueva figura profesional se corresponde con la transición del modelo benéfico asistencial al modelo de Estado de Bienestar, de la caridad al Estado Social democrático de Derecho. En España, habrá que esperar hasta 1969, año en que se crea en Barcelona el primer Centro de Formación de Educadores Especializados (CFEE) del Estado español.



El Real Decreto 1420/1991 es el resultado final de un proceso (hacia la democracia y la normalización profesional) que recoge diferentes tradiciones laborales educativas que en ese momento se desarrollaban de manera más o menos institucionalizadas:


a) Educación de adultos. La educación de adultos orientada básicamente a la formación ocupacional y la formación en competencias académicas básicas (obtención del graduado escolar o la preparación para el acceso a la universidad para mayores de 25 años). Su ámbito de actuación se centra en las escuelas de adultos y en relación a las enseñanzas regladas.


b) Animación sociocultural. La animación sociocultural que recoge tradiciones de participación ciudadana, animación comunitaria, educación en el tiempo libre y promoción cultural. Sus espacios de actuación se diversifican en asociaciones sociales y culturales diversas, lugares como centros cívicos y culturales, centros infantiles y juveniles, residencias infantiles, de la tercera edad o asociaciones de vecinos.


c) Educación especializada. La educación especializada se consolida con relación a determinadas deficiencias, situaciones de conflicto, de inadaptación social, de marginación o exclusión social y de pobreza, pero también entorno a un modelo social de Estado, de derechos, libertades y responsabilidades. La educación especializada ha operado en espacios como residencias de protección de menores, centros de justicia juvenil, en servicios sociales, en centros de drogas, en centros de la tercera edad, en centros penitenciarios, en centros de salud mental, centros socioculturales, asociaciones de vecinos o en centros con personas con alguna discapacidad física, psíquica o sensorial. Será pues, la educación social especializada, la que aborde como específicamente propia las circunstancias de exclusión e inadaptación social.


La aprobación del Real Decreto es un esfuerzo por unificar, ordenar y normalizar las diferentes tradiciones laborales relacionadas con la educación no escolar. Con la regulación legal se pretende encuadrar a las diferentes “ocupaciones”, ya comentadas, en una única figura profesional: el educador social.


Hacia una definición de educación Social.


La ASEDES nos proporciona la siguiente definición de la educación social:[1]

“Derecho de la ciudadanía que se concreta en el reconocimiento de una profesión de carácter pedagógico, generadora de contextos educativos y acciones mediadoras y formativas, que son ámbito de competencia profesional del educador social, posibilitando:

· La incorporación del sujeto de la educación a la diversidad de las redes sociales, entendida como el desarrollo de la sociabilidad y la circulación social.

· La promoción cultural y social, entendida como apertura a nuevas posibilidades de la adquisición de bienes culturales, que amplíen las perspectivas educativas, laborales, de ocio y participación social.”[2]


Esta definición de la Educación Social presupone un intento de unificación, superación e integración de las distintas figuras ocupacionales a partir de las cuales se constituye. Esta definición pretende establecer desde una perspectiva teórica y profesionalizadora lo que el Real Decreto ya había establecido jurídicamente. Esta definición cabría entenderla como una síntesis integradora.[3] Por lo que debe comprenderse el esfuerzo de adecuación y convergencia de distintas ocupaciones hacia una nueva profesión: la educación social. Esta situación teórica y legal no ha logrado todavía la pretendida homogeneización, en la medida en que siguen coexistiendo los tres grupos tradicionales más o menos independientemente.


Las características que podemos destacar de esta definición son:


a. El carácter de derecho de la ciudadanía, lo que implica una responsabilidad pública frente a la exclusión y marginación social, frente a los retos de la participación democrática o de circulación social normalizada en marcos de acción académicos (adultos) y no académicos. Esta responsabilidad pública atribuye a la educación social su carácter social, público y no circunscrito sólo a los ámbitos de acción académica. Esta relación educación-social implica, por una parte, que se trata de una profesión dinámica, adaptable, multiforme y compleja y, por otra, que su sujeto de intervención tiene una doble dimensión (sujeto e instituciones).[4]

La fundamentación de la educación como derecho se establece en el compromiso político y legal. El sujeto de la educación tiene todos los derechos y libertades recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), en la Convención Europea para la salvaguardia de los derechos de las personas (1950), en la Carta Social Europea (1965), en la Constitución Española (1978), en la Convención sobre los derechos de los niños/as (Nueva York, 1989) y en la Carta de los derechos fundamentales de la Unión Europea (2000).


b. La delimitación como profesión pedagógica. Esto implica la inscripción en un marco teórico y práctico que vincula la práctica educativa con la reflexión y la investigación, tanto de la propia Educación Social, como de sus relaciones con otras disciplinas y, especialmente, con la Pedagogía Social que tiene un corpus epistemológico y teórico específico y común a ambas disciplinas. Este carácter pedagógico dota a los educadores sociales para desarrollar las siguientes funciones:[5]

­ Educativa y formativa en áreas de valores, actitudes, conocimientos, prácticas sociales, límites, derechos, libertades y responsabilidades.

­ Análisis, diseño, planificación, evaluación y supervisión de procesos, proyectos, programas, centros, servicios o técnicas de intervención socio-educativa.

­ Orientación, asesoramiento e información de personas, colectivos, comunidades e instituciones de ámbito educativo, social y cultural.

­ Promoción y desarrollo social y cultural.

­ Relaciones comunicativas y de mediación.

­ Resolución de conflictos.

­ Docente.

­ Investigadora.


c. El marco de acción extra-académico comprende todo un conjunto de acciones encaminadas a guiar las relaciones de las personas hacia el patrimonio cultural común (mediación ante los conflictos, transmisión de conocimientos, enseñar a aprender, formación, alfabetización clásica y digital, sociabilidad, socialización, apropiación de bienes culturales, participación democrática…).

Así, podemos señalar los ámbitos de actuación del educador social siguiendo las tres tradiciones comentadas anteriormente:

1) En la educación especializada se ocupa una amalgama de espacios socioeducativos como:

· Centros de acogida.

· Instituciones de régimen cerrado.

§ Centros residenciales para personas mayores

§ Centros de protección y tutela de menores.

§ Centros de justicia juvenil y de adultos.

§ Centros sociosanitarios.

§ Centros de educación compensatoria.

§ Centros de “drogodependencias”.

§ Medio abierto.

§ “Educadores de calle”.

§ Desarrollo comunitario.

§ Servicios sociales especializados

§ Servicios sociales de atención primaria.

§ Centros sociales y comunitarios.

§ Centros de día de distintos ámbitos.

§ Centros de noche.

§ Centros cívicos.

§ Instituciones culturales.

§ Pre-talleres.

§ Casas de oficios y aulas-taller.

§ Pisos de inserción social.

§ Pisos terapéuticos.

§ Centros de inserción laboral.

§ Programas de resolución de conflictos.

§ Educación para la salud.

§ Organizaciones no gubernamentales.

§ Programas de educación para la salud.

§ Centros de Garantía social.

§ Centros escolares.

§ Alfabetización digital; fractura digital.


2) En la educación de personas adultas los ámbitos más frecuentes son:

§ Escuelas de adultos.

§ Alfabetización tradicional.

§ Alfabetización digital.

§ Educación permanente.

§ Centros ocupacionales.

§ Talleres de trabajo e inserción social.

§ Programas cívicos, de ciudadanía y participación social.

§ Universidades populares.

§ Escuelas de padres.

§ Ocio para adultos.


3) Ámbitos de intervención en la animación sociocultural:

§ Centros de ocio y tiempo libre.

§ Ludotecas.

§ Museos.

§ Teatro educativo.

§ Hogares juveniles y albergues.

§ Escuelas de la naturaleza; granjas escuela.

§ Centros cívicos.

§ Centros especializados.

§ Educación extraescolar.

§ Centros de cultura.

§ Centros juveniles.

§ Educación para la salud.

§ Hospitales.

§ Organizaciones no gubernamentales.

§ Residencias de la tercera edad.


Nos encontramos en un momento histórico de construcción y definición de la educación social. Construcción y definición que se desplega en dos ámbitos (apuntados en el Real Decreto): en los aspectos educativos y en los aspectos sociales. Estas áreas de actuación permiten orientarse hacia la construcción de un campo profesional y de conocimiento muy amplio y ambicioso. A continuación y partiendo de lo apuntado por, Ayerbe, señalamos las siguientes características propias de esta nueva profesión:[6]


· Es una profesión social que atiende necesidades socioeducativas (absentismo, deserción escolar, drogas, delincuencia, desamparo; analfabetismo (absoluto y funcional); ocio; promoción cultural; pobreza, exclusión...).


· Requiere conocimientos especializados y de calidad (Pedagógicos; legales, tecnológicos, étnicos, antropológicos, lingüísticos, filosóficos, psicológicos, sociológicos, económicos…).


· Es una profesión que requiere controles de calidad como garantía de su intervención ante los ciudadanos. Las profesiones sociales sin fiscalización exterior corren el riesgo de caer en la prepotencia, el abuso, la cronificación de los conflictos o la ineficacia.


· Las instituciones no han potenciado la profesionalidad: poco reconocimiento, precariedad e inestabilidad, sueldos irregulares… En la actualidad, la educación social, en el mercado laboral ocupa un lugar privilegiado de precariedad y explotación.


· Poca fundamentación científica y ética (existe un déficit por parte de los profesionales de la educación social en explicar a las instituciones y la sociedad los fundamentos teóricos, prácticos, técnicos o éticos de la profesión).


· El eje fundamental de la acción educativa es institucional. Administraciones públicas, entidades religiosas y ONG’s son, básicamente las que gestionan las actividades (y recursos públicos) propias de los ámbitos de la educación social.


· El objeto de trabajo se centra en la atención directa a individuos y grupos. Las instituciones suelen reducir todo conflicto a cuestiones individuales o, en el mejor de los casos, a colectivos concretos. Se desprecia el trabajo comunitario, cooperativo, colaborativo y global.


· Los sujetos con los que se intervienen están en una situación de necesidad (educativa y/o social). La consideración de la educación social como profesión que atiende necesidades condena a esta profesión a la marginalidad y precariedad histórica en la que se ha desarrollado. La reducción del sujeto de intervención a individuos o grupos excluyendo sus relaciones con el sujeto-entorno garantiza una práctica profesional sin fundamentos epistemológicos, coactiva y acrítica socialmente.


· Las demandas de los sujetos van desde problemas de pobreza y marginación, la promoción socio-cultural, la circulación social o la autonomía hasta la formación, los problemas educativos, la atenuación del sufrimiento, la información o el asesoramiento.


· Los marcos de actuación abarcan espacios de la vida cotidiana, comunitarios o institucionales. La indeterminación de algunos espacios (calle, parques) o las intervenciones educativas en espacios privados (familia, centros de menores) tienen mucho más que ver con las funciones de control social que con las propiamente educativas.

· Los sujetos pueden encontrarse en situación de necesidad, marginación, exclusión y/o inadaptación social pero también podemos encontrar personas normalizadas que demandan más recursos de participación, educativos o culturales.

¿Puede una educación social democrática encajar en el modelo global neoliberal?



[1] ASEDES (Asociación Estatal de Educadores Sociales). [En línea]. < http://www.eduso.net/asedes >

[2] Definición asumida por ASEDES (Asamblea del 28 de febrero de 2004 en Toledo). < http://www.eduso.net/red/definicion.htm >. [Consulta: 27 de noviembre de 2005].

[3] Eduso. “Definición de Educación social”. [En línea]. < http://www.eduso.net/red/definicion.htm >.

[4] Núñez, V.; “La Pedagogía Comunitaria”. IV Escuela de Verano. Julio de 1985. Biblioteca de la Universidad de Barcelona.

[5] Universidad de Murcia. [En línea].< http://www.um.es/facuedu/practicum/educacion-social-practicum.pdf >. [Consulta: abril de 2006].

[6] Ayerbe Echeberría, P.; [En línea]. < http://www.sc.ehu.es/toweb5/PelloAyerbe/profesionalesInadap.doc >. [Consulta: 12/01/2006].

4 comentarios:

Juanjo dijo...

"¿Puede una educación social democrática encajar en el modelo global neoliberal?" Esta pregunta tuya es la clave, creo. Cada vez lo veo más difícil.
Muy interesante el post, como siempre.
Saludos

Anónimo dijo...

Gracias, Juanjo.
Coincido contigo: cada vez está más difícil la cosa.

Si quieres educación de calidad; págatela. Este es el lema neoliberal.

Vamos de cabeza a la privatización de servicios básicos (educación, salud...),

Un saludo.

Maria dijo...

Hola, me llamo Maria y vivo en un centro. Lo más parecido a mis padres son mis más de 20 educadores. A los que quiero mucho muchisimo!! :D. Igual que a mi han ayudado a muchas niñas, yo llege hace un año, y no soy la misma, gracias mis educas.. con alguno no me llevo bien lo reconzco. Pero del resto no puedo decir nada. Estan ahí siempre. yo no se como ves tu el sistema , pero yo no me quejo soy muy feliz. jamas podre olvidar lo que han echo. Mi centro es uno de los tres centro de eduvic, se llamada Crae Kairos. Y son los mejores del mundo. Y si pudiera me dedicaria a ello. Por que yo espero que se sientan orgullosos de su trabajo.. Espero que duerman agusto, por que muchas niñas les queremos mucho.. ah y otra cosa no me he leido tu página lo confieso. Pero es que yo no se que cuentas pero con lo que yo se de la educación social me basta. Lo he vivido desde dentro. En todo caso me gustaria que me contestaras algo. Eres educador? Conoces centros de barcelona? date una vuelta por www.eduvic.es ;)

Juan A. Pérez dijo...

Hola María.

Muchas gracias por tu comentario.

Me alegro que tu experiencia sea tan positiva. Se que hay centros educativos que son buenos y mantienen los niveles adecuados de respeto y dignidad de las personas. Parece que el centro en el que tu estás es de estas características: felicidades para los profesionales del centro y para todos los niños y/o jóvenes que viven allí.

Pero creo que se debe comprender que hay centros que no funcionan así. No funcionan adecuadamente (lo dice el "Sindic de Greuges"). Y yo te lo puedo confirmar.

Creo que es importante hablar de lo que no funciona bien, de las carencias o pelígros que estos centros entrañan para niños, jóvenes o para los propios profesionales. No lo tomes como algo personal. Piensa que hay centros competentes y dignos y centros negligentes e indignos.

Como toos los centros hablan bien de sí mismos creo que es pertinente que de vez en cuando salgan a la opinión pública lo que ocurre relamente en más de un centro.

Un saludo.